Oro toca mínimo de 10 semanas por expectativas de alzas de tasas en EE.UU.

El dólar está muy fuerte, lo que hace menos atractivo el oro
Un analista explica por qué el metal precioso cae mientras la moneda estadounidense se fortalece.
Mark

¿Por qué exactamente el oro cae cuando suben las tasas de interés? Parece contraintuitivo.

Mimi

Porque el oro no genera rendimiento. Un bono te paga intereses; el oro solo se sienta en una bóveda. Cuando las tasas suben, ese bono se vuelve más atractivo, así que el dinero se va del oro hacia allá.

Luke

Pero eso asume que los inversores solo ven tasas nominales. ¿Qué pasa con la inflación? Si la Fed sube tasas pero la inflación sigue siendo alta, el rendimiento real sigue siendo bajo.

Mimi

Cierto, pero el mercado está apostando a que la Fed logrará controlar la inflación. Esa es la expectativa que está presionando el oro ahora.

Mark

¿Cuán bajo puede caer el oro? ¿Hay un piso?

Mimi

El analista menciona 1.850 dólares como el próximo nivel a vigilar. Pero eso es técnico, no fundamental. El piso real depende de cuánto suban las tasas.

Luke

Espera, ¿cuánto ha subido la Fed hasta ahora? El artículo dice que ha "comenzado" a subir tasas, pero no dice cuánto.

Mimi

Ese es un buen punto. El artículo no especifica el nivel de tasas actual ni cuánto se espera que suban. Solo dice que la inflación es la más alta en cuatro décadas.

Mark

Entonces, ¿esto es temporal o un cambio estructural para el oro?

Mimi

Probablemente temporal. Si la Fed logra controlar la inflación y baja tasas nuevamente, el oro podría recuperarse. Pero eso está meses o años adelante.

Luke

Y mientras tanto, el dólar sigue fuerte. El artículo menciona que el dólar está en máximos de 20 años frente al yen. Eso también importa porque el oro se cotiza en dólares.

Mark

Entonces es un doble golpe: tasas más altas y dólar más fuerte.

Mimi

Exactamente. Ambos factores trabajan contra el oro simultáneamente.

  • El oro cae a US$ 1.871,81 en su punto más bajo de la sesión, marcando mínimos no vistos desde mediados de febrero y acumulando una pérdida mensual del 2,5%.
  • El dólar estadounidense actúa como la fuerza dominante: supera por primera vez desde 2002 los 130 yenes y avanza hacia su mejor mes en una década, encareciendo el oro para compradores en otras divisas.
  • La Reserva Federal eleva tasas para domar una inflación de cuatro décadas, y cada señal de endurecimiento monetario desvía capital del metal precioso hacia bonos y activos con rendimiento real.
  • Analistas marcan US$ 1.850 la onza como el próximo soporte crítico, un umbral que los operadores vigilan de cerca ante la posibilidad de que la caída se acelere.
  • El cuadro en metales preciosos es mixto: la plata cede, pero el platino y el paladio avanzan, dejando al oro como el activo más expuesto a la nueva era de tasas altas.

En los mercados globales, el oro retrocede a su nivel más bajo en diez semanas, cediendo ante un dólar fortalecido por la determinación de la Reserva Federal de combatir una inflación que no se veía desde hace cuatro décadas. El metal precioso, refugio histórico en tiempos de incertidumbre, enfrenta ahora la paradoja de perder atractivo precisamente cuando el mundo más lo necesita: las tasas de interés en alza devuelven rendimiento al dinero en efectivo y a los bonos, dejando al oro sin su ventaja comparativa. Es la vieja tensión entre el valor eterno del metal y la lógica cambiante del dinero.

El jueves, el oro tocó su cotización más baja en diez semanas, presionado por un dólar que ganaba terreno en todos los frentes. La causa era la misma que venía dominando los mercados desde el inicio de abril: los inversores apostaban a que la Reserva Federal endurecería agresivamente su política monetaria para frenar una inflación de cuatro décadas. Cuando las tasas suben, el oro pierde su ventaja: los bonos y activos en dólares comienzan a ofrecer rendimientos reales que compiten con el metal, que no produce flujo de caja alguno.

A media mañana en los mercados globales, el oro al contado se ubicaba en US$ 1.888,50 la onza, tras haber tocado un mínimo de US$ 1.871,81 en las primeras operaciones. El movimiento diario era modesto, pero el contexto lo decía todo: el metal acumulaba una caída de 2,5% en el mes, camino a su peor desempeño mensual desde septiembre. El dólar, mientras tanto, superaba por primera vez desde 2002 el nivel de 130 yenes y se encaminaba a su mejor mes en una década, según explicó Peter Fertig, analista de Quantitative Commodity Research.

El estratega de IG, Yeap Jun Rong, señalaba que si la presión continuaba, el siguiente nivel crítico a vigilar sería US$ 1.850 la onza, un piso potencial donde los compradores podrían reaparecer. En el resto de los metales preciosos, el panorama era mixto: la plata cedía un 0,3%, mientras el platino y el paladio avanzaban. Pero era el oro el que concentraba la atención, como el activo más sensible al nuevo ciclo de tasas altas que la Reserva Federal había puesto en marcha.

El oro tocó el jueves su cotización más baja en diez semanas, cediendo ante un dólar que ganaba fuerza en los mercados globales. La causa era clara: los inversores apostaban cada vez más a que la Reserva Federal de Estados Unidos endurecería agresivamente su política monetaria para frenar una inflación que no se veía desde hace cuatro décadas. Cuando suben las tasas de interés, el oro pierde atractivo. No porque el metal sea menos valioso, sino porque los bonos y otros activos denominados en dólares comienzan a ofrecer rendimientos reales que compiten con él.

A las 10:04 GMT, el oro al contado se cotizaba en 1.888,50 dólares por onza, apenas un 0,1% arriba después de haber tocado los 1.871,81 dólares en las primeras operaciones de la sesión. Ese nivel representaba el mínimo desde el 17 de febrero, una caída de casi dos meses. Los contratos de futuros en Estados Unidos ganaban un 0,1%, a 1.889,80 dólares. Las cifras eran modestas en movimiento diario, pero el contexto era lo que importaba: el oro estaba siendo arrastrado hacia abajo por fuerzas más grandes que él.

El dólar estadounidense era esa fuerza. Peter Fertig, analista de Quantitative Commodity Research, lo explicó sin rodeos: el billete verde estaba muy fuerte no solo frente al euro, sino ante otras divisas importantes, lo que hacía que el oro resultara menos atractivo para los operadores de divisas. El dólar había superado por primera vez desde 2002 el nivel psicológico de los 130 yenes, y se encaminaba hacia su mejor mes desde mayo de 2012. Era un movimiento extraordinario, el tipo de cosa que los mercados recuerdan durante años.

Desde el inicio de abril, el oro había perdido cerca del 2,5% de su valor. Si esa tendencia continuaba, sería su peor desempeño mensual desde septiembre del año anterior. La razón subyacente era la misma que explicaba la fortaleza del dólar: la Reserva Federal había comenzado a subir las tasas de interés. Cuando los bancos centrales elevan las tasas, el dinero en efectivo se vuelve más valioso porque puede ganar rendimiento. El oro, que no produce flujo de caja alguno, sufre en ese entorno. Además, los bonos estadounidenses comenzaban a ofrecer rendimientos más atractivos, lo que desviaba capital del metal precioso.

Yeap Jun Rong, estratega de mercado de IG, señalaba que si el oro continuaba cayendo, el siguiente nivel crítico a vigilar estaría en los 1.850 dólares por onza. Era el tipo de observación que los operadores anotaban en sus pantallas: un piso potencial donde los compradores podrían entrar nuevamente si la caída se aceleraba. Pero por ahora, ese nivel seguía siendo una posibilidad futura, no una realidad presente.

Otros metales preciosos mostraban un cuadro mixto. La plata al contado cedía un 0,3%, a 23,21 dólares por onza, después de tocar su mínimo desde el 11 de febrero. El platino mejoraba un 1,1%, a 927,60 dólares. El paladio avanzaba un 2,6%, a 2.259,93 dólares. Pero era el oro el que acaparaba la atención, porque era el más sensible a los cambios en las expectativas de tasas de interés. Mientras la Reserva Federal continuara en su camino de endurecimiento monetario, el metal amarillo enfrentaría vientos en contra. Los inversores que habían buscado refugio en el oro durante años de tasas bajas ahora tenían alternativas más atractivas.

El dólar está muy fuerte, no solo frente al euro sino ante otras divisas importantes, lo que indica que al mercado cambiario le resulta menos atractivo el oro
— Peter Fertig, analista de Quantitative Commodity Research
Si el oro sigue bajando, el siguiente nivel a vigilar podría estar en los 1.850 dólares la onza
— Yeap Jun Rong, estratega de mercado de IG
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