Peso cae 0.18% en operaciones asiáticas; acumula depreciación de 4.18% en septiembre

El dólar se fortalece, pero el peso tiene sus propias vulnerabilidades
México depende del diésel estadounidense y el Banco de México no ha subido tasas, lo que reduce el atractivo de la moneda.
Mark

¿Por qué el peso se deprecia tan rápido en septiembre si el año completo muestra ganancia?

Mimi

Porque septiembre ha sido particularmente turbulento. El dólar se fortaleció globalmente y la Fed mantiene tasas altas, lo que atrae dinero hacia activos estadounidenses. Además, hay tensiones con Irán y riesgo de restricciones al diésel.

Luke

Pero espera, ¿cuánto de esa caída es por decisiones de México y cuánto es simplemente que el dólar se fortalece en todas partes? El peso colombiano cayó más.

Mimi

Buena pregunta. El colombiano cayó 4.10 por ciento, el mexicano 2.75 por ciento. Así que sí, hay un componente global. Pero México tiene su propia vulnerabilidad: depende del diésel estadounidense y el Banxico no subió tasas.

Mark

¿Qué significa eso para alguien que tiene pesos?

Mimi

Si tienes ahorros en pesos, pierdes poder de compra frente al dólar. Si tienes deudas en dólares, te cuesta más pagarlas. Si exportas, ganas competitividad. Es un arma de doble filo.

Luke

Los inversionistas en Chicago están vendiendo posiciones alcistas sobre el peso. ¿Eso es predicción o profecía autocumplida?

Mimi

Es predicción basada en datos. Cuando ves que los grandes operadores se retiran, generalmente es porque ven riesgo. Pero Luke tiene razón en ser escéptico: si todos venden, el precio baja simplemente porque todos venden.

Mark

¿Cuándo se estabiliza esto?

Mimi

Los analistas dicen que oscilará entre 17.63 y 17.75 pesos por dólar. Pero eso depende de si la Fed sigue subiendo tasas, de las tensiones con Irán y del reporte de balanza comercial que viene.

Luke

En otras palabras, nadie sabe. Estamos en una banda de incertidumbre.

Mimi

Exacto. Y eso es lo que genera volatilidad.

  • El peso registra su tercera semana consecutiva de pérdidas, acumulando una caída de 4.83% en ese período, con su peor desempeño semanal desde marzo.
  • La combinación de tasas altas en Estados Unidos, tensiones geopolíticas con Irán y el riesgo de restricciones al diésel estadounidense dispara episodios de aversión al riesgo que golpean directamente a México.
  • Los inversionistas en Chicago reducen sus apuestas a favor del peso por segunda semana seguida, llevando los contratos alcistas a su nivel más bajo desde finales de julio.
  • Analistas de Monex proyectan que el tipo de cambio se mantenga entre 17.63 y 17.75 pesos por dólar en el corto plazo, mientras el mercado aguarda el reporte de balanza comercial como posible señal de rumbo.

En los mercados de madrugada, el peso mexicano cedió terreno frente a un dólar fortalecido por la postura restrictiva de la Reserva Federal, cotizando a 17.7342 unidades. Lo que ocurre en las pantallas de operación refleja algo más profundo: la vulnerabilidad estructural de las economías emergentes ante los ciclos monetarios de Washington. Septiembre ha sido un mes de pérdidas acumuladas para la moneda mexicana, aunque el año en su conjunto aún guarda un saldo positivo, recordándonos que la volatilidad y la tendencia no siempre cuentan la misma historia.

El peso mexicano vive una semana de presión sostenida. En operaciones electrónicas del domingo, la moneda cedió 0.18% frente al dólar para cotizar en 17.7342 pesos. Aunque el año aún registra una ganancia acumulada de 1.67%, septiembre ha borrado terreno con una depreciación mensual de 4.18%.

La semana anterior fue especialmente dura: el peso cayó 2.75%, su peor desempeño semanal desde marzo, completando tres semanas consecutivas de pérdidas. Gabriela Siller, de Banco Base, identifica dos motores principales: el fortalecimiento global del dólar y la postura restrictiva de la Reserva Federal. A ello se suman las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el riesgo de restricciones a las exportaciones de diésel, combustible del que México depende críticamente.

El fenómeno no es exclusivo de México. En América Latina, el peso colombiano cayó 4.10% la semana pasada, seguido por el mexicano y el sol peruano. Mientras tanto, divisas asiáticas como el won surcoreano ganaron terreno, reflejando un reordenamiento global del apetito por riesgo.

En Chicago, las posiciones alcistas sobre el peso bajaron 14.34% por segunda semana consecutiva, alcanzando su nivel más bajo desde julio, señal de que la confianza en la moneda sigue erosionándose. Jaime Álvarez, de Skandia, advierte que el efecto de las tasas sobre el tipo de cambio no es automático, pero el mercado no parece dispuesto a esperar confirmación.

De cara al corto plazo, Monex proyecta una oscilación entre 17.63 y 17.75 pesos por dólar. El reporte de balanza comercial podría ofrecer pistas sobre el rumbo, pero por ahora el peso permanece atrapado entre fuerzas globales que escapan al control de las autoridades mexicanas.

El peso mexicano atraviesa una semana de presión sostenida. En las operaciones electrónicas de la madrugada del domingo, la moneda cedió 0.18 por ciento frente al dólar, bajando 3.11 centavos para cotizar en 17.7342 pesos por unidad. El movimiento refleja un patrón más amplio: durante septiembre, el peso ha perdido 4.18 por ciento de su valor, aunque mantiene una ganancia de 1.67 por ciento acumulada desde el inicio del año.

La debilidad de la moneda mexicana no es aislada. La semana anterior fue particularmente severa: el peso se depreció 2.75 por ciento, su peor desempeño semanal desde el 6 de marzo, cuando cayó 3.32 por ciento. Esto marca la tercera semana consecutiva de pérdidas, con un retroceso acumulado de 4.83 por ciento. El viernes cerró en 17.7072 pesos por dólar, apenas con una apreciación de 0.04 por ciento que no logró compensar el daño de los días anteriores.

Los analistas apuntan a dos fuerzas principales detrás de esta caída. Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, señala que el fortalecimiento global del dólar y la postura restrictiva de la Reserva Federal estadounidense son los motores principales. Pero hay más: la incertidumbre sobre las tasas de interés y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán han elevado la volatilidad en los mercados financieros y energéticos. A esto se suma el riesgo de restricciones a las exportaciones de diésel desde Estados Unidos, lo que genera episodios de aversión al riesgo en México, que depende críticamente de esas importaciones energéticas.

La decisión del Banco de México de mantener su tasa de interés sin cambios también juega un papel. Cuando la Fed mantiene tasas más altas, los activos denominados en dólares se vuelven relativamente más atractivos para los inversionistas, lo que aumenta la demanda por la moneda estadounidense y presiona a las divisas de economías emergentes. Sin embargo, Jaime Álvarez, vicepresidente de Inversiones de Skandia, advierte que este efecto no es automático ni garantiza una depreciación inmediata del peso.

El contexto regional muestra que México no está solo en esta lucha. Entre las divisas de América Latina, el peso colombiano fue el más golpeado la semana pasada con una caída de 4.10 por ciento, seguido por el mexicano con 2.75 por ciento y el sol peruano con 1.71 por ciento. En contraste, monedas asiáticas como el won surcoreano ganaron 2.51 por ciento, y el dólar taiwanés subió 0.22 por ciento. El Índice Dólar, que mide la fortaleza de la moneda estadounidense contra una canasta de seis divisas de referencia, bajó 0.31 por ciento en el día pero avanzó 0.75 por ciento en la semana, llegando a 100.97 puntos.

Los inversionistas en Chicago siguen apostando contra el peso. Las posiciones alcistas sobre la moneda mexicana en el Chicago Mercantile Exchange cayeron por segunda semana consecutiva, bajando 14.34 por ciento o 12,600 contratos, para ubicarse en 75,200 contratos. Este es el nivel más bajo desde la semana que terminó el 31 de julio, señal clara de que la confianza en la moneda sigue erosionándose.

Mirando adelante, los analistas de Monex Casa de Bolsa proyectan que el tipo de cambio oscile entre 17.63 y 17.75 pesos por dólar en el corto plazo. Esta banda refleja la persistente fortaleza relativa del dólar y la cautela que rodea el entorno de tasas de interés. El mercado espera el reporte local de la balanza comercial, que podría ofrecer pistas sobre la dirección futura de la moneda. Por ahora, el peso sigue bajo presión, atrapado entre fuerzas globales que escapan al control de las autoridades mexicanas.

La incertidumbre por las tasas y las tensiones entre Estados Unidos e Irán elevó la volatilidad en los mercados financieros y de energía
— Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base
Una tasa más alta en Estados Unidos puede hacer relativamente más atractivos los activos denominados en dólares, pero el efecto sobre México no es automático
— Jaime Álvarez, vicepresidente de Inversiones de Skandia
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