A finales de agosto de 2026, la Luna se deslizó parcialmente por la sombra de la Tierra, tiñéndose de rojo ante los ojos de observadores en múltiples continentes. Este eclipse parcial, accesible desde cualquier rincón nocturno del planeta, recordó una vez más que el cielo es el espacio público más antiguo que comparte la humanidad. España fue uno de los escenarios privilegiados del fenómeno, donde aficionados y profesionales alzaron sus cámaras hacia un satélite que, por horas, pareció arder en silencio.
Las imágenes más destacadas del eclipse parcial de Luna visto alrededor del mundo
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