En el Centro Espacial Johnson de Houston, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para crear la Academia Espacial de Estados Unidos, una institución que formará militares, ingenieros y operadores civiles para la carrera hacia la Luna. El gesto, realizado ante los astronautas de Artemis II —quienes en abril circunnavegaron la Luna más lejos de lo que ningún ser humano había llegado antes— no fue solo una celebración del pasado, sino una declaración sobre el futuro: el espacio ya no es una frontera de exploración compartida, sino un dominio donde la preparación institucional determinará qu