Desde las estepas de Mongolia, la señora Shuurai ofrece una lección que el mundo moderno apenas comienza a escuchar: ninguna tierra es verdaderamente inútil. Su vida nómada tradicional encarna siglos de conocimiento sobre cómo habitar territorios que la lógica occidental ha descartado como improductivos o baldíos. En un momento en que el cambio climático obliga a repensar el uso del suelo en regiones áridas, la sabiduría de quienes ya viven en esos paisajes emerge no como curiosidad cultural, sino como respuesta práctica y urgente.
La señora Shuurai comparte su mensaje desde Mongolia: «No hay tierra inútil»
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