Dos días sin electricidad en Santiago de Cuba por avería de transformador

Familias, ancianos, enfermos y niños sin acceso a electricidad durante 48 horas; en edificios de 18 pisos, residentes obligados a subir escaleras manualmente y cargar agua desde la calle.
Menos pretextos y más soluciones. Arreglen ya.
El llamado final del periodista a la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, tras documentar dos días sin electricidad en un barrio.
Mark

¿Por qué un transformador roto en un barrio se convierte en noticia nacional?

Mimi

Porque no es un transformador roto. Es el síntoma de que todo el sistema está quebrado. Cuando una avería local tarda dos días en repararse porque la empresa dice que no tiene cable, eso no es incompetencia. Es que el país entero está en déficit de dos mil megavatios.

Luke

Pero espera. El periodista dice que no pudo verificar independientemente la acusación de soborno. ¿Entonces por qué está en la historia?

Mimi

Porque los vecinos lo dijeron. Y porque el periodista fue honesto: aclaró que no lo pudo confirmar, pero exigió que la empresa respondiera públicamente.

Mark

¿Qué pasa en esos edificios de dieciocho pisos sin agua?

Mimi

Las bombas necesitan electricidad para funcionar. Sin corriente, no hay presión. Los ancianos suben dieciocho pisos a pie. Los niños cargan agua desde la calle.

Luke

¿Cuánto tiempo llevan así?

Mimi

En este caso, cuarenta horas. Pero en julio, Veguita de Galo estuvo veintiséis días sin luz.

Mark

¿Y cuando repararon?

Mimi

El equipo de reemplazo explotó en menos de dos horas.

Luke

Entonces no es solo que no tengan cable. Es que cuando lo tienen, instalan equipos que no funcionan.

Mimi

Exacto. Es una crisis en cascada.

Mark

¿Cuántos colapsos totales ha habido este año?

Luke

Siete. Eso significa que todo el sistema se apagó completamente siete veces en 2026.

  • Cuarenta y ocho horas sin electricidad en calles 2, 4 y 11 de Mariana de la Torre, Santiago de Cuba
  • Empresa Eléctrica alegó falta de cable para reparar transformador de gran capacidad
  • Edificios de dieciocho pisos en Sierra Maestra sin agua ni ascensores durante cuarenta horas
  • Sistema Electroenergético Nacional registraba déficit de dos mil ciento veinticinco megavatios el domingo
  • Siete colapsos totales del sistema eléctrico en Cuba durante 2026

Dos días sin corriente afectan a familias en tres calles de Mariana de la Torre; la empresa estatal cita falta de materiales como justificación. Residentes denunciaron presuntas presiones de pago para acelerar reparaciones, aunque el periodista independiente no pudo verificar independientemente la acusación.

Vecinos de Mariana de la Torre en Santiago de Cuba denunciaron 48 horas sin electricidad por avería de transformador. La empresa estatal alegó falta de cable y residentes reportaron presuntas insinuaciones de pago para agilizar reparaciones.

En las calles 2, 4 y 11 del barrio Mariana de la Torre, en Santiago de Cuba, cuarenta y ocho horas sin electricidad se convirtieron en una prueba de resistencia para cientos de familias. El cable de un transformador de gran capacidad se partió, dejando a los vecinos sin luz desde el domingo pasado. La Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba respondió con una explicación que nadie creía: no tenían el cable necesario para hacer la reparación. Dos días después, seguían sin tenerlo.

Lo que comenzó como una avería técnica se transformó en algo más cuando los residentes empezaron a hablar entre sí. Algunos reportaron que la empresa había hecho insinuaciones sobre pagos de dinero para acelerar el trabajo. El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien recogió los testimonios, fue claro sobre lo que podía confirmar y lo que no: esa acusación de soborno no pudo ser verificada de manera independiente. Aun así, exigió que la empresa estatal saliera a aclarar públicamente qué estaba sucediendo. "Mientras tanto, detrás de esas ventanas hay familias que llevan dos días esperando algo tan elemental como que reparen una avería", escribió.

A pocos kilómetros de distancia, en los edificios de dieciocho plantas del complejo Centro Urbano Sierra Maestra, en la avenida Victoriano Garzón, la situación era aún más grave. Cuarenta horas sin corriente significaba que los ascensores no funcionaban y las turbinas de bombeo de agua estaban paralizadas. Una mujer que vivía en el piso diez describió lo que veía cada día: ancianos, enfermos y niños subiendo dieciocho pisos por las escaleras, cargando agua desde la calle porque no había presión en las tuberías. "Llora ante los ojos de Dios ver cómo ancianos y niños tienen que subir todas esas escaleras", dijo.

Este no era un accidente aislado. En julio, los vecinos de Veguita de Galo habían pasado veintiséis días consecutivos sin corriente por una avería similar en un transformador. Cuando la empresa instaló el equipo de reemplazo, explotó en menos de dos horas. En Santa Clara, un edificio de doce plantas estuvo sin luz ni agua durante más de ciento doce horas por el mismo problema de bombeo eléctrico. El patrón era claro: transformadores que fallaban, empresas que no tenían repuestos, comunidades enteras que desaparecían de la red.

Lo que sucedía en Santiago de Cuba era solo la punta visible de una crisis mucho más profunda. El Sistema Electroenergético Nacional registraba apenas mil diez megavatios de disponibilidad el domingo, mientras que la demanda prevista era de tres mil doscientos cincuenta megavatios. El déficit proyectado alcanzaba dos mil ciento veinticinco megavatios. En lo que iba de 2026, Cuba había sufrido siete colapsos totales del sistema eléctrico.

En Santiago de Cuba, la crisis se había agravado mes a mes. Desde mediados de junio, la Empresa Eléctrica local había reorganizado los apagones en nueve bloques residenciales, dejando a cada zona con apenas una o dos horas de electricidad al día. Tres días después de anunciar ese horario, la propia empresa admitió que ni siquiera podía garantizar eso. Los apagones se extendían, se superponían, se volvían impredecibles. Las familias aprendieron a vivir en la oscuridad.

Mayeta Labrada cerró su denuncia con un llamado directo a quienes tenían la responsabilidad de resolver esto: "Vamos, Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba: menos pretextos y más soluciones. Arreglen ya". Pero mientras escribía esas palabras, sabía que en Mariana de la Torre seguía sin haber cable. En Sierra Maestra, los ancianos seguían subiendo escaleras. Y en toda la isla, el sistema eléctrico seguía colapsando bajo el peso de una demanda que no podía satisfacer.

Mientras tanto, detrás de esas ventanas hay familias que llevan dos días esperando algo tan elemental como que reparen una avería
— Yosmany Mayeta Labrada, periodista independiente
Llora ante los ojos de Dios ver cómo ancianos y niños tienen que subir todas esas escaleras
— Vecina del piso diez del complejo Centro Urbano Sierra Maestra
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