Madrid ha abierto sus puertas al Gran Circo de la Fórmula 1, y las gradas del circuito Madring rebosan de aficionados dispuestos a soportar el calor de septiembre por presenciar el espectáculo. Sin embargo, como ocurre con todo evento que transforma una ciudad en escenario global, la celebración no es unánime: los pilotos españoles han defraudado a sus seguidores, y los vecinos más cercanos al circuito cargan con los costos invisibles de una gloria que otros aplauden desde las tribunas.
La F1 llena Madrid pese al calor y las decepciones de Sainz y Alonso
Residentes de barrios cercanos reportan disrupciones por ruidos y ocupación territorial relacionados con el evento.
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