En pleno agosto, el mes históricamente más activo para los huracanes del Atlántico, un fenómeno nacido en el Pacífico reescribe las reglas del juego. El Niño, al intensificar la cizalladura del viento, sofoca la formación de ciclones pese a que las aguas oceánicas permanecen excepcionalmente cálidas. La paradoja no trae tranquilidad absoluta: los sistemas que logren formarse cerca de las costas podrían intensificarse con una velocidad que deja poco margen para la preparación humana.
Expertos advierten: El Niño podría frenar la temporada de huracanes atlánticos en agosto
Tormentas Arthur y Bertha causaron lluvias históricas en Louisiana, Mississippi y Alabama, con inundaciones que aislaron comunidades enteras.