En el umbral de dos siglos de convivencia diplomática, Perú llega a La Paz no como visitante ordinario, sino como invitado de honor en la trigésima Feria Internacional del Libro, portando poetas, historiadores y fotógrafos como embajadores de su memoria colectiva. La designación es, en su fondo, un acto de reconocimiento mutuo: dos naciones andinas que comparten raíces y fronteras eligiendo el libro y la imagen como lengua común para celebrar lo que las une. En un momento en que la diplomacia cultural cobra renovada importancia, esta participación peruana en La Paz sugiere que los vínculos más