Ortega oficializó que no habrá más elecciones democráticas en Nicaragua, extendiendo su mandato 14 años más mediante reformas constitucionales que institucionalizan la represión. La dictadura ha ejecutado 20 años de represión sistemática: fraude electoral, masacres (350 muertos en 2018), persecución política y encarcelamiento de opositores sin quebrantar su resistencia.
Los codictadores en su laberinto: Ortega y Murillo cierran las elecciones y apuestan al vacío
Más de 350 asesinatos durante protestas cívicas en 2018, 3.000 detenciones arbitrarias, persecución sistemática de opositores, presos políticos torturados y miles de ciudadanos criminalizados.