Dólar en México cae a 17.078 pesos por expectativas de pausa en tasas de la Fed

El dólar retrocede cuando los mercados dejan de apostar al alza
La expectativa de una pausa en las tasas de la Fed reaviva el apetito por activos de riesgo y debilita la moneda estadounidense.
Mark

¿Por qué cae el dólar en México si la Reserva Federal ha estado subiendo tasas?

Mimi

Porque los mercados ahora apuestan a que la Fed va a parar. Cuando suben tasas, el dólar sube porque es más atractivo. Pero si la gente cree que ya no van a subir más, ese atractivo desaparece y buscan otros activos.

Luke

¿Pero quién dice que la Fed va a parar? ¿Es una decisión oficial o solo especulación de traders?

Mimi

Es especulación. Los inversores están leyendo los datos económicos y pensando que la inflación podría estar bajando, así que la Fed no necesitaría seguir apretando.

Mark

¿Y México qué tiene que ver con esto?

Mimi

México se beneficia porque si el dólar es más débil, su moneda es más fuerte. Y además, la economía mexicana está creciendo más que el resto de la región, así que hay confianza en el país.

Luke

Espera, ¿ese crecimiento de 2.9% es una proyección o ya pasó?

Mimi

Es una proyección de la Cepal para todo 2023. Dicen que fue revisada al alza porque los números hasta ahora han sido mejores de lo esperado.

Mark

¿Qué tan confiable es esa proyección?

Luke

Depende. Es una institución seria, pero las proyecciones siempre tienen margen de error. Lo que sí es verificable es que México ha mostrado números positivos por encima de lo esperado.

Mimi

Exacto. Y eso es lo que importa para los inversores ahora: que México está sorprendiendo al alza.

Mark

¿Esto significa que el peso va a seguir subiendo?

Luke

No necesariamente. El dólar también depende de lo que haga el Banco Central Europeo y otros bancos centrales. Es un juego de múltiples variables.

  • El dólar retrocede a 17.078 pesos en las primeras horas del lunes, marcando una debilidad que se extiende por los mercados globales.
  • La expectativa de una pausa en las alzas de tasas de la Fed reaviva el apetito por activos de riesgo, desplazando capitales hacia economías emergentes como México.
  • México se posiciona como la economía de mayor crecimiento en la región, con una proyección del 2.9% para 2023, muy por encima del promedio latinoamericano de 1.7%.
  • El Banco Central Europeo eleva sus tasas, añadiendo una capa de complejidad a la volatilidad cambiaria y manteniendo a los operadores en alerta.
  • La calma del peso es frágil: todo depende de los datos económicos entrantes y de las señales que emita la Fed en sus próximas reuniones.

En los mercados del amanecer del lunes, el peso mexicano ganó terreno frente al dólar, que cotizó a 17.078 unidades, en un momento en que los inversores globales reorientaban su apetito hacia activos de mayor riesgo ante la expectativa de que la Reserva Federal pausara su ciclo de alzas. Este movimiento no ocurre en el vacío: México llega a este instante con una economía que crece más que cualquier otra en América Latina, recordándonos que la fortaleza de una moneda es, en el fondo, un reflejo de la confianza colectiva en el proyecto económico de una nación.

El lunes 18 de septiembre, el dólar abrió la semana a la baja en México, cotizando a 17.078 pesos según Bloomberg. El motor del movimiento era un cambio de ánimo entre los inversores globales: la creciente expectativa de que la Reserva Federal pausara su ciclo de alzas de tasas había devuelto el apetito por activos de mayor riesgo, aquellos que pierden atractivo cuando los rendimientos seguros escalan.

Este retroceso del billete verde encontró terreno fértil en México. La CEPAL proyectaba que la economía mexicana cerraría 2023 con una expansión del 2.9%, la más alta de América Latina, frente a un promedio regional de apenas 1.7%. La proyección había sido revisada al alza porque los datos económicos del país superaban consistentemente las expectativas, revelando una resiliencia que muchos analistas no habían anticipado.

El panorama global, sin embargo, añadía matices. El dólar había alcanzado máximos de seis meses frente al euro, lo que mostraba que su debilidad no era uniforme. El alza de tasas del Banco Central Europeo introducía una variable adicional que los mercados debían ponderar. Para los operadores en México, la caída del dólar significaba importaciones más baratas y presión sobre los exportadores, pero la estabilidad del peso seguía siendo contingente: dependía de los datos que llegaran en las próximas semanas y de las señales que emitiera la Fed.

El dólar mexicano abrió la semana en retroceso. En las primeras horas del lunes 18 de septiembre, la moneda estadounidense cotizaba a 17.078 pesos, según datos de Bloomberg, reflejando una debilidad más amplia del billete verde en los mercados globales. El movimiento respondía a un cambio de sentimiento entre los inversores: la expectativa creciente de que la Reserva Federal estadounidense podría pausar su ciclo de alzas de tasas de interés había reavivado el apetito por activos de mayor riesgo, aquellos que típicamente pierden atractivo cuando los rendimientos seguros suben.

Esta dinámica se desarrollaba en un contexto donde México mostraba fortaleza económica relativa. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe proyectaba que la economía mexicana cerraría 2023 con una expansión del 2.9%, la más robusta de la región. El promedio latinoamericano apenas alcanzaría 1.7%. Esa proyección había sido revisada al alza tras observar que los números económicos mexicanos superaban consistentemente las expectativas previas, señalando una economía más resiliente de lo que muchos analistas habían anticipado.

A nivel global, sin embargo, el panorama era más complejo. El dólar había alcanzado máximos de seis meses frente al euro, indicando que la debilidad de la moneda estadounidense no era uniforme. Los inversores estaban atentos a las decisiones de política monetaria en otras jurisdicciones. El Banco Central Europeo había aumentado su tipo de interés, un movimiento que podría influir en cómo se comportaría el dólar en las próximas sesiones. La volatilidad del tipo de cambio, entonces, no respondía solo a las expectativas sobre Washington, sino también a las acciones de otros bancos centrales y a cómo los mercados ponderaban esos movimientos en conjunto.

Para los operadores en México, la caída del dólar representaba una oportunidad de compra más barata para importadores y una presión sobre los exportadores. La moneda local se beneficiaba del optimismo sobre el crecimiento económico doméstico y de la reconfiguración global de expectativas sobre tasas de interés. Pero esa reconfiguración seguía siendo frágil, dependiente de los datos económicos que llegaran en las próximas semanas y de las señales que emitiera la Reserva Federal en sus próximas reuniones.

La economía mexicana sería una de las que cerrará el 2023 con un mayor crecimiento del PBI
— Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe)
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