En agosto de 2026, Colombia cerró una licitación de largo plazo que adjudicó 995 megavatios de energía solar y 100 megavatios de almacenamiento en baterías, con contratos de 15 años que comenzarán en 2030. El proceso, administrado por la Bolsa Mercantil de Colombia, responde a una vulnerabilidad histórica: la dependencia de la hidroelectricidad en un país donde fenómenos como El Niño pueden desestabilizar el suministro. Más allá de los números, la subasta revela que el sector privado ya ve en los sistemas híbridos solar-batería no una apuesta experimental, sino una infraestructura necesaria pa