En Managua, representantes de las regiones autónomas del Caribe nicaragüense comparecieron ante la Asamblea Nacional para respaldar reformas constitucionales que, según ellos, no inauguran un nuevo orden sino que consolidan uno ya construido. Detrás de su respaldo late una memoria larga: la de comunidades que durante décadas no existían en el texto de la República y que hoy defienden lo conquistado como quien protege una luz recién encendida. En la historia de los pueblos que han pasado de la exclusión al reconocimiento, blindar los avances es, también, un acto de justicia.