En la apertura de BlizzCon 2026, Blizzard no solo anunció juegos: trazó una declaración de intenciones sobre quién quiere ser en la próxima década. Con Diablo V como estandarte, la compañía regresa a las raíces oscuras que la hicieron legendaria, mientras se atreve a reimaginar universos consagrados —Starcraft, World of Warcraft— en formas que sus comunidades aún no han visto. Es el movimiento de una empresa que sabe que la nostalgia no basta, y que la supervivencia exige reinvención.