En el angosto corredor de agua que separa Yemen de Eritrea, la historia del comercio global y la de una guerra civil prolongada han comenzado a converger de manera inquietante. Los hutíes, nacidos como fuerza montañesa en el norte de Yemen, han extendido su alcance hasta amenazar el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde transita cerca del doce por ciento del comercio mundial. Lo que ocurre en este rincón del mar Rojo ya no pertenece solo a Yemen: pertenece a la economía de todos.