El 10 de septiembre, la naturaleza recordó a España que el Mediterráneo tiene su propio ritmo y su propia fuerza. La AEMET elevó la alerta al nivel naranja —el segundo más severo— ante tormentas intensas y oleaje peligroso que amenazaban Cataluña y el litoral oriental, acompañados de un desplome térmico que marcaba el pulso del cambio de estación. En la historia cíclica del otoño español, estos fenómenos son una advertencia conocida, aunque nunca del todo domesticada.
Aviso naranja por tormentas y oleaje en el Mediterráneo y Cataluña este jueves
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