En algún momento de este año, las autoridades europeas descubrieron que la distancia geográfica puede convertirse en una herramienta táctica: individuos reclutados en América Latina fueron enviados a ejecutar actos de sabotaje en suelo europeo, coordinados a través de canales cifrados de Telegram diseñados para borrarse a sí mismos. La red operaba como un organismo deliberadamente fragmentado, donde cada pieza ignoraba la existencia de las demás, haciendo del anonimato su principal fortaleza. El desmantelamiento de esta estructura no solo revela la sofisticación creciente de las amenazas trans
Agentes latinoamericanos de un solo uso operaron en Europa mediante Telegram y sabotaje
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