En las horas más silenciosas de la madrugada, el parque tecnológico de Miñano se convirtió en escenario de una confrontación que recuerda cuán delgada es la línea entre el orden y el caos. Una vigilante de seguridad privada, sola frente a tres asaltantes que habían forzado un edificio cerrado, tomó decisiones en segundos que normalmente tardan años en juzgarse. Los ladrones huyeron con un ordenador; ella quedó con el parabrisas roto y cuatro disparos disparados en la oscuridad. La Ertzaintza busca a los fugitivos, pero la pregunta más profunda —sobre los límites del deber y el instinto de supe
Vigilante dispara a tres ladrones que la atacaron en el parque tecnológico de Miñano
La vigilante fue atacada y amenazada por uno de los ladrones que le rompió el parabrisas, generando temor por su seguridad personal.