Un frente frío cruzará España el miércoles como recordatorio de que el clima no negocia: mientras el norte tiembla ante una caída de hasta diez grados, el sur arde bajo un calor que alimenta incendios. Este contraste extremo, tan humano en su desconcierto como en su peligro, obliga a millones de personas a adaptarse en cuestión de horas a realidades meteorológicas opuestas. La naturaleza, indiferente a las fronteras administrativas, distribuye su fuerza de forma desigual y urgente.
Un frente derrumbará temperaturas hasta 10 grados con tormentas muy fuertes en el este
Riesgo de inundaciones, daños por granizo y peligro extremo de incendios forestales en amplias zonas del interior peninsular.