En una época marcada por la incertidumbre, millones de personas regresan una y otra vez a las mismas series y películas, no por falta de imaginación, sino porque el cerebro humano encuentra en lo conocido un refugio que el mundo exterior rara vez ofrece. Especialistas en psicología del comportamiento y medios explican que este hábito es una forma legítima y saludable de regulación emocional: la previsibilidad de una trama familiar reduce la carga mental, disuelve la ansiedad y devuelve al espectador una sensación de control. Lo que la cultura popular ha juzgado como obsesión resulta ser, en re