En California, donde el precio de la gasolina actúa como un impuesto invisible sobre la vida cotidiana, los conductores están respondiendo no con protesta sino con pragmatismo: están cambiando de vehículo. Las proyecciones de Mobility Global anticipan un crecimiento del 20% en ventas de autos eléctricos este año, una cifra que no habla de ideología ambiental sino de aritmética doméstica. Cuando el ahorro semanal supera los 150 dólares y el mantenimiento anual cuesta menos que una cena familiar, el mercado no necesita convencerse — simplemente se mueve.