En el cruce entre la memoria y la tecnología, una inteligencia artificial devolvió por unos instantes la voz de Alfredo Barbieri a su hija Carmen, cuarenta y un años después de su muerte. Santiago Balosky, artista visual, construyó esa voz con entrevistas originales y la presentó en vivo, desatando lágrimas genuinas y preguntas que ningún algoritmo puede responder. El mismo gesto que para Carmen fue un regalo, para Malena Guinzburg —ante una recreación similar de su padre— resultó una invasión. La tecnología ha aprendido a imitar la voz de los muertos, pero aún no sabe a quién le pertenece ese
Carmen Barbieri se reencuentra con su padre fallecido a través de IA y rompe en llanto
El impacto emocional negativo en familiares de personas fallecidas cuyas imágenes son recreadas digitalmente sin consentimiento, como en el caso de Malena Guinzburg.