Cuatro días después de que Venezuela sintiera la tierra moverse con una fuerza inusual, el Servicio Geológico de Estados Unidos revisó su propio relato del evento: el epicentro no estaba en Yaracuy, sino frente a las costas de La Guaira, y lo que se vivió no fue un solo terremoto sino dos, separados por apenas treinta segundos. Esta corrección no es una señal de fallo institucional, sino un recordatorio de que la ciencia, como la tierra misma, se mueve y se ajusta ante nueva evidencia.