En silencio, la hepatitis B y C avanzan en el cuerpo de millones de personas que ignoran su condición, hasta que el hígado revela un daño que pudo haberse evitado. Vietnam, con más de siete millones de infectados entre ambas enfermedades, encarna una crisis de salud pública donde la ignorancia y la falta de detección temprana alimentan el ciclo de la enfermedad. Comprender las tres vías de transmisión —madre a hijo, sanguínea y sexual— y actuar sobre ellas con vacunación y cribado es, hoy, la diferencia entre la vida y la cirrosis.
Tres vías principales de transmisión de la hepatitis requieren prevención urgente
Millones de personas permanecen sin diagnosticar porque la enfermedad progresa silenciosamente, detectándose solo cuando ya existe daño hepático grave que puede llevar a cirrosis y cáncer.