En la frontera entre el hallazgo y la duda, un instrumento experimental apuntado hacia Venus durante apenas media hora en 2010 capturó estructuras anulares que los científicos llevan años sin poder explicar ni descartar. Desde el Roque de los Muchachos, en Canarias, el astrofísico Michiel Rodenhuis y su equipo recogieron una señal que resiste toda refutación convencional: enormes círculos concéntricos en la atmósfera del planeta más parecido a la Tierra. Lo que comenzó como una observación casual se ha convertido en una pregunta abierta sobre la dinámica de mundos que aún no comprendemos del t