Cada julio, el cielo nocturno recuerda a la humanidad que el tiempo fue alguna vez medido por cornamentas y flores, no por relojes. El 29 de julio de 2026, la Luna llena conocida como Luna de Ciervo alcanza su plenilunio a las 14:36 UTC, heredando el nombre que los pueblos algonquinos otorgaron a este momento del año cuando los ciervos renuevan su cornamenta. Sin ser superluna ni eclipse, este plenilunio convoca tanto a la ciencia como a la memoria ancestral, recordándonos que contemplar el cielo siempre ha sido una forma de orientarse en el mundo.