A cien años del nacimiento de Fidel Castro, una pequeña sala de cine en las montañas brasileñas de Nova Friburgo se prepara para convertirse, por una noche, en espacio de memoria y reflexión colectiva. El 7 de agosto, el Cineclub Lumière y la Casa dos Saberes reunirán a quienes desean comprender el peso histórico de una figura que, una década después de su muerte, sigue convocando conversaciones a miles de kilómetros de La Habana. Es la manera en que las grandes historias sobreviven: no en los monumentos, sino en los encuentros que generan.