En los primeros siete meses de 2026, el suroeste de República Dominicana transformó una amenaza persistente en una historia de disciplina institucional: los casos de malaria en la provincia de Azua cayeron de 369 a 65, una reducción del 80% que no llegó por azar sino por pruebas masivas, vigilancia reforzada y control del vector transmisor. El ministro de Salud visitó personalmente los centros de la región para reconocer el esfuerzo y pedir que no se bajara la guardia. Los especialistas recuerdan que una victoria sobre una enfermedad endémica es siempre provisional: el verdadero logro es soste