En los mercados financieros del miércoles, el oro recuperó terreno como lo hace siempre que la confianza en el dinero fiduciario vacila: silenciosamente, pero con determinación. La posibilidad de que la Reserva Federal modere su campaña de alzas de tasas —sugerida por datos económicos que muestran una economía estadounidense enfriándose— debilitó al dólar y abarató el costo de sostener el metal precioso. En ese espacio abierto por la duda sobre la política monetaria, el oro encontró su camino de regreso hacia máximos de dos semanas, recordándonos que su valor no reside en lo que produce, sino
Oro sube hacia máximo de dos semanas con apuestas de desaceleración en alzas de tasas
El mercado apuesta a que lo peor ya pasó
¿Por qué el oro sube cuando bajan las tasas de interés? Parece contraintuitivo.
Porque el oro no genera rendimiento. Cuando las tasas son altas, los bonos y las cuentas de ahorro ofrecen retornos reales. El oro pierde atractivo. Cuando las tasas caen, ese costo de oportunidad desaparece.
Pero aquí no bajaron las tasas. La Fed aún planea subir 75 puntos básicos en noviembre. Lo que cambió fue la expectativa de que podrían frenar después.
Entonces el mercado está apostando a que lo peor ya pasó.
Exactamente. Los datos de confianza del consumidor, precios de vivienda, mercado laboral más débil, todo eso sugiere que la inflación está cediendo. Si es verdad, la Fed no necesita seguir apretando tan agresivamente.
Aunque hay que notar que eso son datos de hace una o dos semanas. La inflación podría seguir siendo un problema. El mercado está especulando, no confirmando.
¿Y si la Fed no modera? ¿Si sigue subiendo tasas agresivamente?
Entonces el oro volvería a caer. Los rendimientos de los bonos subirían de nuevo, el dólar se fortalecería, y el oro perdería su brillo.
Lo importante es que esto no es un cambio de política confirmado. Es una apuesta sobre lo que podría pasar. El mercado está adelantándose a la Fed, no siguiendo sus pasos.
¿Entonces cuánto tiempo dura este movimiento?
Depende de los próximos datos económicos y de lo que diga la Fed. Si la inflación sigue bajando, el oro podría seguir subiendo. Si repunta, todo se invierte.
Y eso es lo que hace que este momento sea tan frágil. El precio del oro está en un equilibrio muy delicado.
O Pulso
- El oro superó US$ 1,674 por onza, su nivel más alto desde el 13 de octubre, impulsado por un dólar que cedía terreno ante señales de un posible cambio en la Fed.
- Los datos económicos de EE.UU. —confianza del consumidor en caída, precios de vivienda desplomándose y mercado laboral enfriándose— intensificaron la especulación sobre un freno en el ritmo de alzas.
- El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años también retrocedió, reduciendo el costo de oportunidad de mantener oro y abriendo la puerta a mayor demanda del metal.
- Plata, platino y paladio acompañaron el alza con ganancias de entre 1.8% y 2.2%, señalando un reposicionamiento amplio en toda la clase de activos de metales preciosos.
- Analistas advierten que una mera recalibración del ritmo de la Fed podría frenar la caída del oro, pero solo un giro moderado genuino devolvería al metal su atractivo duradero como refugio.
En los mercados financieros del miércoles, el oro recuperó terreno como lo hace siempre que la confianza en el dinero fiduciario vacila: silenciosamente, pero con determinación. La posibilidad de que la Reserva Federal modere su campaña de alzas de tasas —sugerida por datos económicos que muestran una economía estadounidense enfriándose— debilitó al dólar y abarató el costo de sostener el metal precioso. En ese espacio abierto por la duda sobre la política monetaria, el oro encontró su camino de regreso hacia máximos de dos semanas, recordándonos que su valor no reside en lo que produce, sino en lo que refleja: la incertidumbre humana ante el poder del dinero.
El miércoles, el oro avanzó más de un 1% mientras el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense retrocedían. El motor del movimiento era una pregunta que los mercados comenzaban a formularse en voz alta: ¿está la Reserva Federal a punto de moderar su agresiva campaña de alzas de tasas de interés?
A las 09:05 GMT, el metal al contado se cotizaba en US$ 1,674.09 por onza —su máximo desde el 13 de octubre— mientras los futuros avanzaban hasta US$ 1,678.60. Aunque los analistas seguían esperando un aumento de 75 puntos básicos en noviembre, la conversación había girado hacia cuánto más podría subir el costo del crédito antes de que el banco central decidiera frenar.
Los datos económicos publicados el día anterior alimentaron esa especulación: la confianza del consumidor cayó en octubre, los precios de la vivienda se desplomaron en agosto y el mercado laboral mostraba señales claras de enfriamiento. La política agresiva de la Fed parecía estar funcionando, pero también generando daño colateral en la economía real.
Christopher Wong, estratega de divisas de OCBC, resumió la tensión: una recalibración del ritmo de endurecimiento podría detener la caída del oro, pero lo que realmente importaría sería un giro moderado en la política monetaria. Sin ese giro, la recuperación del metal podría ser frágil.
El debilitamiento del dólar —que tocó su nivel más bajo desde el 20 de septiembre— fue clave: cuando la moneda estadounidense pierde valor, el oro se abarata para compradores con otras divisas, estimulando la demanda. El movimiento fue amplio: plata subió 2.2%, platino ganó 2.2% y paladio mejoró 1.8%, sugiriendo un reposicionamiento generalizado en metales preciosos. El oro, barómetro histórico de la incertidumbre, respondía así a la gran pregunta del momento: ¿ha hecho la Fed suficiente, o ha ido demasiado lejos?
El oro ganó terreno el miércoles, subiendo más de un 1% mientras el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense retrocedían. La razón detrás del movimiento era simple pero significativa: los mercados comenzaban a creer que la Reserva Federal podría estar moderando su agresiva campaña de alzas de tasas de interés. Si la inflación estaba finalmente cediéndose bajo el peso de esos aumentos, quizá la Fed no necesitaría seguir apretando tanto.
A las 09:05 GMT, el oro al contado se cotizaba en US$ 1,674.09 por onza, alcanzando su nivel más alto desde el 13 de octubre. Los futuros estadounidenses del metal avanzaban en línea, llegando a US$ 1,678.60. El movimiento reflejaba un cambio de sentimiento en los mercados globales. Aunque los analistas aún esperaban que la Fed aumentara las tasas en 75 puntos básicos en noviembre, la conversación estaba girando hacia una pregunta diferente: ¿cuánto más podría subir el costo de los préstamos antes de que el banco central decidiera frenar?
Los datos económicos de la víspera habían alimentado esta especulación. La confianza de los consumidores estadounidenses había caído en octubre. Los precios de la vivienda se desplomaron en agosto. Y había señales claras de que el mercado laboral estaba enfriándose bajo la presión de las tasas más altas. Estos números sugerían que la postura agresiva de la Fed estaba funcionando, pero también estaba generando daño colateral en la economía real.
Christopher Wong, estratega de divisas de OCBC, capturó la tensión en el mercado. Una recalibración del ritmo de endurecimiento de la Fed podría detener la caída del oro, escribió en una nota. Pero lo que realmente importaría sería un giro moderado en la política monetaria. Sin eso, los precios del oro podrían recuperar su atractivo de manera más duradera.
El debilitamiento del dólar fue clave para el movimiento. Cuando la moneda estadounidense pierde valor, el oro se vuelve más barato para los compradores que usan otras divisas, lo que aumenta la demanda. El rendimiento de los bonos a 10 años también cayó, reduciendo el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses como el oro. El índice dólar tocó su nivel más bajo desde el 20 de septiembre, un descenso significativo en poco tiempo.
Otros metales preciosos también se beneficiaron del cambio de sentimiento. La plata al contado subió un 2.2%, llegando a US$ 19.76 por onza. El platino ganó un 2.2%, a US$ 934.88. El paladio mejoró un 1.8%, a US$ 1,957.32. El movimiento fue amplio, sugiriendo que los inversores estaban reposicionándose en toda la clase de activos de metales preciosos.
Lo que estaba en juego era la credibilidad de la Fed y su capacidad para controlar la inflación sin romper la economía. Los mercados estaban comenzando a preguntarse si el banco central había hecho suficiente, o si había ido demasiado lejos. El precio del oro, históricamente un barómetro de la incertidumbre y la desconfianza en las monedas fiduciarias, estaba respondiendo a esa pregunta con un movimiento al alza.
Citações Notáveis
Una calibración del ritmo de endurecimiento de la Fed podría frenar el declive del oro, pero un giro moderado sería clave para que los precios recuperen su atractivo— Christopher Wong, estratega de divisas de OCBC