Ortega abandona cualquier pretensión democrática al declarar públicamente que no habrá más elecciones, reconociendo lo que ya era una realidad autoritaria de facto desde 2007. El régimen ha erradicado la infraestructura democrática mediante represión sistemática, eliminación de prensa libre y criminalización de disidencia, usando la posverdad como política de Estado.
Nicaragua: la dictadura de Ortega se consolida sin amenaza real que justifique su poder
La población nicaragüense sufre represión sistemática, encarcelamiento de disidentes, destierro forzado y dependencia de remesas de 800.000 exiliados para la subsistencia de 1,6 millones de hogares.