En el horizonte de 2027, la humanidad prepara uno de sus pasos más complejos hacia la Luna: la misión Artemis III, presentada por la NASA como una sinfonía de tres cohetes, cuatro astronautas y dos encuentros orbitales sin precedentes. Más que una expedición, esta operación es un ensayo filosófico sobre lo que significa colaborar a escala planetaria —con Blue Origin, SpaceX y la Agencia Espacial Europea como voces en el mismo coro— para sostener la presencia humana más allá de la Tierra.