En 2021, cuando el róver Perseverance llegó a Marte, dejó atrás cinco cráteres no planeados cerca del cráter Jezero, fruto del impacto de componentes desechados de la misión. Lo que parecía un accidente se transformó en un experimento irrepetible: por primera vez, los científicos conocían con exactitud la masa, velocidad y composición de los objetos que golpearon otro planeta. Los resultados desafían décadas de modelos planetarios, revelando que el suelo marciano es mucho más débil y arenoso de lo que la ciencia había supuesto, y obligando a replantear los cálculos que guiarán las misiones fut