Ministro de Defensa solicita facultades legislativas para que FF. AA. dirijan operaciones contra crimen organizado

La democracia no puede ser boba ni ciega ante la amenaza
El ministro justificó la necesidad de una respuesta estatal proporcional a la capacidad armada del crimen organizado.
Mark

¿Por qué el ministro cree que la Policía Nacional no puede enfrentar sola a estos grupos criminales?

Mimi

Dice que la tipología del crimen ha cambiado. Antes eran bandas con armas convencionales. Ahora Los Choneros, el Tren de Aragua y otros usan armamento de guerra y explosivos. La Policía simplemente no tiene la capacidad de fuego para responder a eso.

Luke

Pero ¿tenemos números? ¿Cuántos enfrentamientos ha habido donde la Policía fue superada? ¿Cuántas bajas policiales por esta razón específica?

Mimi

El ministro no proporcionó esos números en la entrevista. Solo afirmó que la policía ha sido "rebasada".

Mark

¿Y qué significa exactamente que estas organizaciones se conviertan en "objetivos militares"?

Mimi

Significa que dejarían de ser tratadas como criminales comunes y pasarían a ser tratados como enemigos del Estado. Las Fuerzas Armadas podrían planificar operaciones militares contra ellos, no solo operaciones de seguridad ciudadana.

Luke

Eso es un cambio constitucional enorme. ¿Qué dice la Constitución actual sobre el rol de las Fuerzas Armadas en seguridad interna?

Mimi

El ministro dice que necesita facultades legislativas, lo que sugiere que el marco legal actual no lo permite. Pero no entró en detalles sobre qué cambios específicos propone.

Mark

¿Hay precedentes en la región de esto?

Mimi

Varios países han militarizado aspectos de la seguridad interna, pero convertir formalmente a grupos criminales en objetivos militares es un paso más radical.

Luke

¿Y qué protecciones hay para evitar abuso? El ministro mencionó participación de fiscales y jueces, pero ¿cómo se verifica eso en operaciones militares reales?

Mimi

Eso es lo que aún no está claro. El ministro habló de un "marco legal y regulatorio claro", pero no describió cómo funcionaría en la práctica.

Mark

¿Qué pasa en el Vraem que hace que sea un obstáculo?

Mimi

Hay remanentes de Sendero Luminoso y el Gobierno quiere capturar a José Quispe Palomino. Belaúnde Llosa dice que no pueden desplegar toda su capacidad en la frontera norte hasta resolver eso.

  • Organizaciones criminales armadas con explosivos y fusiles de guerra han superado la capacidad de respuesta de la Policía Nacional, dejando al Estado peruano en una posición de desventaja operativa crítica.
  • El ministro Belaúnde Llosa no pide una colaboración puntual entre policías y soldados, sino un cambio estructural: que el marco legal permita declarar a estos grupos como objetivos militares y planificar operaciones de combate contra ellos.
  • La propuesta incluye protección jurídica para los militares que intervengan y la participación de fiscales y jueces, buscando que la fuerza no opere en un vacío legal que luego se vuelva contra el propio Estado.
  • Perú avanza en cooperación con el Comando Sur de Estados Unidos en la frontera norte, con drones de vigilancia térmica y operaciones conjuntas, pero primero debe resolver el conflicto latente en el Vraem con Sendero Luminoso.
  • El país se encuentra en un punto de inflexión: la estabilización del Vraem y la captura de José Quispe Palomino son condiciones previas para poder desplegar esa capacidad militar hacia las fronteras más expuestas.

En un momento en que el crimen organizado transnacional ha rebasado los límites de lo que las instituciones policiales pueden contener, el ministro de Defensa del Perú, Rafael Belaúnde Llosa, ha planteado una pregunta que resuena en toda América Latina: ¿hasta dónde debe llegar el Estado para defender a sus ciudadanos? Su solicitud de facultades legislativas para convertir a grupos como Los Choneros y el Tren de Aragua en objetivos militares legítimos no es solo una medida táctica, sino una redefinición del contrato entre la democracia y la fuerza. El debate que abre toca los bordes más delicados de la soberanía, la proporcionalidad y el riesgo de que el remedio altere la naturaleza misma de lo que se busca proteger.

Rafael Belaúnde Llosa, ministro de Defensa del Perú, ha llevado al debate público un argumento que se repite en toda la región: las policías nacionales han quedado rebasadas por el armamento de guerra que hoy portan organizaciones como Los Choneros, el Tren de Aragua, el Comando Vermelho y La Jauría. En una entrevista en RPP, sostuvo que esta mutación del crimen exige una respuesta proporcional, y que solo las Fuerzas Armadas poseen la capacidad de fuego necesaria para enfrentarla.

Por eso, Belaúnde Llosa no pidió una simple colaboración operativa entre militares y policías. Solicitó facultades legislativas concretas que permitan al Estado catalogar formalmente a estos grupos como hostiles y convertirlos en objetivos militares legítimos, con un marco regulatorio que incluya la participación de fiscales y jueces, y que ofrezca protección legal al personal militar involucrado.

La arquitectura de mando que propone es flexible: donde el orden interno siga en manos de la Policía, el Ministerio del Interior conduciría las operaciones y las Fuerzas Armadas actuarían en apoyo. Donde el orden interno sea asignado a los militares, estos tomarían el mando directo, incluyendo operaciones urbanas y ataques a objetivos de alto valor.

La amenaza que justifica esta propuesta es transnacional. Belaúnde Llosa describió una visita reciente a la base de El Estrecho, en la frontera con Colombia, junto al embajador estadounidense y al jefe del Comando Sur, para evaluar cooperación en inteligencia, logística y operaciones conjuntas. Entre los recursos que se buscan desplegar figuran aeronaves no tripuladas con cámaras térmicas capaces de localizar campamentos en la selva.

Sin embargo, el ministro reconoció que antes de reforzar la frontera norte, Perú debe resolver su conflicto interno en el Vraem, donde aún operan remanentes de Sendero Luminoso bajo el mando de José Quispe Palomino. Solo tras estabilizar esa zona, argumentó, el país podrá redistribuir su capacidad militar hacia los puntos más vulnerables. Su mensaje de fondo fue directo: la democracia no puede ser ciega ante amenazas que ya superaron los instrumentos ordinarios del Estado.

Rafael Belaúnde Llosa, ministro de Defensa del Perú, presentó ante la opinión pública un argumento que ha ganado terreno en gobiernos de toda la región: que las policías nacionales han quedado rezagadas frente a la sofisticación armada del crimen organizado, y que solo las Fuerzas Armadas poseen la capacidad de fuego necesaria para enfrentarlas. En una entrevista en el programa Las cosas como son de RPP, Belaúnde Llosa sostuvo que organizaciones criminales como Los Choneros, el Comando Vermelho, el Tren de Aragua, Los Pulpos y La Jauría han transformado su forma de operar, equipándose ahora con armamento de guerra y explosivos. Esa mutación, argumentó, exige una respuesta estatal proporcionada: una capacidad de fuego que iguale la de los delincuentes.

El ministro no pidió simplemente que las Fuerzas Armadas colaboren con la policía en operaciones de seguridad ciudadana. Pidió facultades legislativas específicas. Con esas facultades, el Gobierno podría catalogar formalmente a estas organizaciones criminales como grupos hostiles y, en consecuencia, convertirlas en objetivos militares legítimos. Una vez alcanzado ese estatus legal, explicó Belaúnde Llosa, el Estado podría planificar y ejecutar operaciones militares contra ellas con un marco regulatorio claro que incluyera la participación de fiscales y jueces. También subrayó la necesidad de protección legal para el personal militar que participara en estas intervenciones.

La estructura operativa que propone dependerá de quién tenga a su cargo el orden interno en cada territorio. Si esa responsabilidad permanece en manos de la Policía Nacional, el Ministerio del Interior dirigiría el comando y las Fuerzas Armadas actuarían en funciones de apoyo. Pero en aquellos lugares donde el orden interno sea asignado a las Fuerzas Armadas, estas conducirían las operaciones directamente. Belaúnde Llosa enfatizó que el país cuenta con operadores especiales entrenados para intervenir tanto en terrenos inhóspitos como en operaciones urbanas, y que están preparados para asumir la conducción de comandos y atacar objetivos de alto valor cuando sea necesario.

Esta propuesta no surge en el vacío. Perú enfrenta una amenaza transnacional que se extiende a lo largo de sus fronteras con Colombia, Ecuador, Brasil y Bolivia. El ministro describió recientemente una visita a Iquitos y a la base de El Estrecho, en la frontera con Colombia a orillas del río Putumayo, acompañado por el embajador estadounidense Bernie Navarro y el general Donovan, jefe del Comando Sur. El propósito fue evaluar la cooperación militar bilateral en inteligencia, logística, equipamiento y operaciones conjuntas. Entre los equipos que se busca desplegar figuran aeronaves no tripuladas capaces de recopilar información, interceptar comunicaciones y utilizar cámaras térmicas para localizar campamentos en la selva.

Sin embargo, Belaúnde Llosa reconoció un obstáculo interno que debe resolverse primero: la situación en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, conocido como Vraem. El Gobierno busca capturar a José Quispe Palomino y eliminar los remanentes de Sendero Luminoso en esa zona. Solo después de estabilizar esa región, argumentó, Perú podrá desplegar la capacidad militar necesaria en la frontera norte. El ministro fue claro en su posición: "Lo que no podemos hacer, la democracia no puede ser boba ni ciega". Su mensaje fue que la respuesta del Estado debe ser proporcional a la amenaza, y que esa proporcionalidad requiere un cambio en el marco legal que rige el papel de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna.

Es evidente que la policía en ese sentido ha sido rebasada por la capacidad de fuego de las organizaciones criminales
— Rafael Belaúnde Llosa, ministro de Defensa
Lo que ha cambiado es la tipología, la naturaleza del crimen y eso exige una respuesta del Estado que tenga una capacidad de fuego acorde
— Rafael Belaúnde Llosa, ministro de Defensa
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