En Cabrils, la artista Yolanda Uriz abre este fin de semana una instalación que traduce las reacciones químicas y vibraciones de las plantas en sonido y aroma, invitando al visitante a habitar, por un momento, una forma de percepción radicalmente no humana. 'Narratives volàtils' es el fruto de meses de investigación itinerante y se presenta en el marco de Sottobosco, una iniciativa que lleva dos ediciones tendiendo puentes entre las artes digitales y el mundo vegetal. En un tiempo en que la tecnología suele alejarnos de la naturaleza, este proyecto la convierte en interlocutora.
Sottobosco invita a experimentar la percepción sensorial de las plantas
Permitir que los visitantes experimenten el mundo tal como lo sienten las plantas
¿Cómo funciona exactamente el dispositivo que traduce lo que sienten las plantas?
Capta reacciones químicas y vibraciones del suelo, y las convierte en sonido y aroma. Es como si las plantas tuvieran un intérprete que habla en nuestro idioma sensorial.
Pero ¿qué tan precisas son esas traducciones? ¿Estamos realmente escuchando lo que las plantas perciben, o estamos escuchando una interpretación artística de datos que no entendemos completamente?
¿Por qué es importante que la gente experimente esto?
Porque cambia tu relación con la naturaleza. Cuando sientes que una planta está respondiendo a su entorno, dejas de verla como un objeto pasivo.
Cierto, pero el artículo no explica qué tipo de reacciones químicas se están midiendo ni cómo se eligió traducirlas en esos sonidos y aromas específicos. ¿Es científico o es puramente artístico?
¿Esto es nuevo o ya había proyectos así?
Sottobosco ya ha explorado esto antes. Ferran Lega hizo algo parecido con tomillo, y en Barcelona vieron plantas jugando videojuegos. Pero Uriz quiere ir más lejos con una experiencia completamente inmersiva.
Lo que me pregunto es si hay una diferencia real entre estos proyectos o si todos están haciendo esencialmente lo mismo: convertir datos biológicos en experiencias sensoriales. El artículo no lo aclara.
¿Quién financia todo esto?
El Ayuntamiento de Cabrils, la Fàbrica de Creació Fabra i Coats, la UIC, y Xarxaprod. Es un esfuerzo colaborativo.
Bien, eso está documentado. Lo que no sabemos es cuánto presupuesto tiene el proyecto o cuánto tiempo llevó desarrollarlo más allá de esas tres fases que mencionan.
Il Polso
- La instalación abre este fin de semana con entrada gratuita y horarios acotados, lo que convierte cada visita en una oportunidad efímera de cruzar la frontera entre la percepción humana y la vegetal.
- El reto técnico es considerable: capturar en tiempo real reacciones químicas y vibraciones del suelo y traducirlas en experiencias sensoriales coherentes para un público sin formación científica.
- La propuesta de Uriz no es un caso aislado —plantas jugando al Street Fighter II en el SAGA Barcelona Game Fest lo demuestran— sino parte de una corriente artística que crece y busca nuevos territorios.
- Sottobosco respalda el proyecto con una red institucional sólida: ayuntamiento local, universidades y espacios de creación catalanes, lo que le da continuidad más allá de este fin de semana.
- El aterrizaje es prometedor: la instalación está diseñada para todos los públicos y aspira a dejar en el visitante una pregunta duradera sobre qué significa percibir y quién —o qué— tiene derecho a hacerlo.
En Cabrils, la artista Yolanda Uriz abre este fin de semana una instalación que traduce las reacciones químicas y vibraciones de las plantas en sonido y aroma, invitando al visitante a habitar, por un momento, una forma de percepción radicalmente no humana. 'Narratives volàtils' es el fruto de meses de investigación itinerante y se presenta en el marco de Sottobosco, una iniciativa que lleva dos ediciones tendiendo puentes entre las artes digitales y el mundo vegetal. En un tiempo en que la tecnología suele alejarnos de la naturaleza, este proyecto la convierte en interlocutora.
Yolanda Uriz ha construido una puerta hacia la percepción vegetal. Su instalación 'Narratives volàtils' abre este fin de semana en el Hotel d'Entitats de Cabrils con una propuesta ambiciosa: que los visitantes experimenten el mundo tal como lo sienten las plantas. Un dispositivo captura reacciones químicas y vibraciones del suelo y las traduce en sonido y aroma en tiempo real. La entrada es gratuita, y esta noche los dj internacionales Orascius y Mar Marea acompañarán la experiencia.
El proyecto es la culminación de un proceso de investigación que comenzó en agosto en Font-rubí, continuó en septiembre en Sant Esteve de Palautordera y ahora se materializa técnicamente en Cabrils. Sottobosco, la iniciativa que lo acoge, nació hace un año para conectar artes digitales y naturaleza. En su primera edición ya reunió a artistas como Ferran Lega, cuya instalación Thymus Vulgaris convertía datos biológicos de un parterre de tomillo en composiciones musicales.
La tendencia se extiende más allá de este proyecto: en el SAGA Barcelona Game Fest, dos plantas jugaban al Street Fighter II gracias a un sistema que traducía sus impulsos eléctricos en movimientos de videojuego. Uriz, sin embargo, quiere ir más lejos: no solo traducir datos vegetales, sino lograr que el visitante habite la perspectiva de la planta.
Lo que distingue a 'Narratives volàtils' es su apuesta por la inmersión sensorial completa —sonido, aroma y datos ambientales simultáneos— sin requisitos de edad ni conocimiento previo. Respaldada por el Ayuntamiento de Cabrils, la Fàbrica de Creació Fabra i Coats y la Universitat Internacional de Catalunya, la instalación es una invitación a reconocer que la inteligencia y la comunicación existen en formas radicalmente distintas a la humana.
Yolanda Uriz ha pasado las últimas semanas construyendo una puerta hacia la percepción vegetal. Su instalación, titulada Narratives volàtils, abre este fin de semana en el Hotel d'Entitats de Cabrils con una propuesta ambiciosa: permitir que los visitantes experimenten el mundo tal como lo sienten las plantas. La obra funciona mediante un dispositivo que captura reacciones químicas y vibraciones del suelo, traduciéndolas en sonido y aroma. Hoy la instalación recibirá público de las 18 a las 21 horas, y mañana de las 10 a las 14 horas. La entrada es gratuita. Esta noche, además, dos dj internacionales —Orascius y Mar Marea— animarán la experiencia, acompañados de un servicio de barra.
El proyecto de Uriz es la tercera fase de un proceso de investigación y creación que comenzó hace semanas. En agosto, durante una semana en el Espai de Marge de Font-rubí, la artista se dedicó a investigar cómo las plantas comunican información sobre su entorno. Luego, del 14 al 20 de septiembre, trabajó en Can Bonamic de Sant Esteve de Palautordera, donde desarrolló la propuesta artística. Ahora, en Sottobosco, materializa técnicamente la instalación y la presenta al público.
Subtobosco es una iniciativa que nació hace un año con el propósito de conectar las artes digitales con la naturaleza. En su primera edición ya contó con seis artistas residentes y cuatro invitados que exploraban el lenguaje de las plantas desde ángulos distintos. Sarabiotic, por ejemplo, propuso un paseo sonoro en el entorno natural del hotel. Ferran Lega presentó Thymus Vulgaris, una instalación sonora que traduce los datos biológicos de un parterre de tomillo en composiciones musicales. Estos trabajos establecieron un precedente: la idea de que los datos que emiten las plantas pueden convertirse en experiencias sensoriales para los humanos.
La tendencia se ha expandido más allá de Cabrils. En el SAGA Barcelona Game Fest del fin de semana pasado, un proyecto de Roquekes y Culoextremo llevó la idea a un territorio inesperado: dos plantas jugaban al Street Fighter II. El sistema funcionaba traduciendo los impulsos eléctricos de las plantas en notas musicales mediante sintetizadores, que a su vez generaban movimientos en el videojuego. Era una demostración de que la comunicación vegetal podía medirse, amplificarse y convertirse en entretenimiento interactivo.
Ahora Uriz propone ir más allá. Su instalación busca crear una experiencia inmersiva que no solo traduzca datos de las plantas, sino que invite al visitante a habitar su perspectiva. Chiara Signorelli, gestora cultural que dirige Sottobosco, ha seleccionado a Uriz a través de la convocatoria ResidènciesenXarxa, impulsada por Xarxaprod, una iniciativa que conecta espacios de creación artística en Cataluña. El proyecto cuenta con apoyo del Ayuntamiento de Cabrils, que cedió el Hotel d'Entitats, así como de la Fàbrica de Creació Fabra i Coats y la Universitat Internacional de Catalunya.
Lo que distingue a Narratives volàtils de trabajos anteriores es su enfoque en la inmersión sensorial completa. No se trata solo de escuchar lo que las plantas comunican, sino de experimentar simultáneamente sonido, aroma y datos ambientales traducidos en tiempo real. La instalación está diseñada para todos los públicos, sin restricción de edad ni conocimiento previo. Es una invitación a repensar qué significa percibir, y a reconocer que la inteligencia y la comunicación existen en formas radicalmente distintas a la humana. Este fin de semana, en Cabrils, cualquiera puede intentar ver el mundo a través de las raíces.
Citazioni salienti
Ponerse en el lugar de una planta y experimentar su manera de percibir el mundo— Propuesta central de Yolanda Uriz