Un GLOF en Nepal el 26 de agosto arrasó valles fronterizos con China, demostrando la ferocidad de estos tsunamis de montaña desconocidos para la mayoría. Perú y Suiza también sufrieron colapsos glaciares en 2025, destruyendo pueblos e infraestructura; un caso judicial en Alemania buscó responsabilizar a empresas de combustibles fósiles.
Los GLOF: tsunamis de montaña que se aceleran con el calentamiento global
Como una riada, se lleva por delante el bienestar social
¿Por qué estos GLOF son tan diferentes de otras inundaciones causadas por el cambio climático?
Porque son instantáneos y casi imposibles de predecir o controlar. Una inundación tradicional puede durar horas o días. Un GLOF es una pared de agua, hielo y piedra que baja a velocidad extrema. No hay tiempo para evacuar.
Pero espera, ¿cuántas personas murieron realmente en Nepal el 26 de agosto? El artículo dice "miles de personas se encontraban en las riberas" pero no da un número de víctimas.
Es verdad, el artículo no especifica. Sabemos que ocurrió, que fue devastador, pero los números exactos no están en la fuente.
¿Y el caso de Saúl Luciano Lliuya en Alemania? ¿Qué significa que "no fue exitoso" pero dejó jurisprudencia?
Significa que el tribunal no ordenó a la empresa pagar, pero reconoció legalmente que existe una conexión entre las emisiones de combustibles fósiles y el riesgo de estos desastres. Es un precedente, no una victoria económica.
Pero ¿cuánto dinero se buscaba? ¿Qué medidas específicas de protección se pedían? El artículo es vago en los detalles del caso.
Tienes razón. Sabemos que fue un caso transnacional, que fue importante, pero los detalles concretos del litigio no están documentados aquí.
¿Entonces el cambio climático es la única causa de que estos GLOF sean más frecuentes ahora?
Es la causa principal. El calentamiento global derrite los glaciares más rápido, crea más lagos glaciares y debilita las estructuras de hielo que los contienen. Pero el artículo también sugiere que estos eventos siempre han existido, solo que ahora son más probables.
Y eso es importante aclarar: no es que los GLOF sean nuevos. Es que el cambio climático está acelerando su frecuencia. Eso es diferente a decir que el cambio climático los inventó.
Der Puls
- 26 de agosto de 2026: GLOF en Nepal en los ríos Lhende, Bhote Koshi y Trishuli
- 2025: Colapso del glaciar Birch en Suiza destruyó el 90% del pueblo de Blatten
- 2025: GLOF en la provincia de Huaraz, Perú
- Caso judicial de Saúl Luciano Lliuya contra empresa alemana de combustibles fósiles
Un GLOF en Nepal el 26 de agosto arrasó valles fronterizos con China, demostrando la ferocidad de estos tsunamis de montaña desconocidos para la mayoría. Perú y Suiza también sufrieron colapsos glaciares en 2025, destruyendo pueblos e infraestructura; un caso judicial en Alemania buscó responsabilizar a empresas de combustibles fósiles.
Nepal, Suiza y Perú han sufrido recientemente colapsos de lagos glaciares (GLOF) que generan devastadores flujos de barro, hielo y agua. El calentamiento global intensifica estos fenómenos naturales, cuyo riesgo es cada vez más difícil de mitigar.
Nadie anticipa un tsunami en la montaña. El 26 de agosto de este año, miles de personas en las riberas de los ríos Lhende, Bhote Koshi y Trishuli, en la frontera entre Nepal y China, descubrieron que esa anticipación no existe. Una ola compuesta de barro, piedras, hielo y agua bajó por los valles arrasando todo a su paso. Las imágenes circularon por el mundo junto con un término científico que pocos conocían: GLOF, acrónimo de Glacial Lake Outburst Flood, el colapso de lagos glaciares. Es un riesgo que siempre ha existido en las montañas, pero la crisis climática lo ha intensificado de manera dramática.
Un lago glaciar es una masa de agua contenida en un embalse de hielo o bajo una gran masa helada, estructuras inherentemente frágiles. Cuando la presión del agua aumenta, la temperatura sube o un bloque de hielo cae de repente, la resistencia del hielo puede ceder. El agua almacenada en ese depósito natural desciende entonces por los valles con una velocidad y una fuerza devastadoras. Lo que sucedió en Nepal en agosto no fue un evento aislado. En 2025, Perú y Suiza experimentaron fenómenos similares. En Suiza, el colapso del glaciar Birch provocó el desborde del lago que destruyó el 90 por ciento del pueblo alpino de Blatten. En Perú, el GLOF ocurrió en la provincia de Huaraz, una región que ha sido especialmente golpeada por estos fenómenos a lo largo de la historia.
La provincia peruana de Huaraz es también el escenario de un caso judicial sin precedentes. Saúl Luciano Lliuya, campesino y guía de montaña, llevó a juicio a una empresa alemana de combustibles fósiles, acusándola de aumentar el riesgo de estos desastres mediante sus emisiones y buscando que contribuyera a financiar medidas de protección para la población local. Aunque el caso no prosperó, estableció una jurisprudencia importante: reconoció la responsabilidad de las compañías de combustibles fósiles en el incremento del riesgo derivado del derretimiento de glaciares. La sentencia no fue una victoria, pero fue un registro legal de una conexión que antes parecía demasiado abstracta para los tribunales.
Estos eventos son entre los más catastróficos para los ecosistemas de montaña. No solo por la destrucción inmediata que generan, sino porque revelan una degradación previa del ecosistema glaciar mismo, una muerte súbita de estructuras que tardaron milenios en formarse. Cuando un glaciar desaparece lentamente, dejando de fluir como río por un valle, la pérdida es profunda pero gradual. Cuando colapsa en un GLOF, la devastación es instantánea. En ambos casos se pierden ríos, valles habitables, biodiversidad, culturas y vidas humanas. Pero el riesgo que representa un GLOF para la población es exponencialmente más difícil de mitigar y controlar. Genera una devastación que las medidas de protección apenas pueden contener.
Existen algunas estrategias para reducir el riesgo en zonas vulnerables, pero su mera existencia subraya una realidad incómoda: nuestra impotencia frente a fenómenos socioambientales extremos. La verdadera prevención requeriría detener las condiciones que los hacen posibles y recurrentes. Lamentablemente, estamos lejos de esa prevención. La crisis climática avanza al ritmo que le imponen los tiempos actuales, un ritmo acelerado por una lógica económica diseñada principalmente para beneficiar el desarrollo tecnológico y el retorno del capital para los inversores. Como una riada, esa lógica arrastra consigo el bienestar social, los derechos de las personas y la protección del entorno.
En ese contexto, es probable que sigan ocurriendo escenas como las de Nepal. Hay algo en esas imágenes de tsunamis de montaña que resuena de manera diferente en la imaginación colectiva. El estruendo de la ola avanzando por los valles, la gente corriendo por sus vidas, evoca el imaginario hollywoodense de catástrofes apocalípticas. Quizás en esa resonancia radica una atracción terrible, una que genera la alarma pública que otros desastres climáticos, con sus miles de muertos, no han logrado provocar. Las inundaciones, las olas de calor, las tormentas extremas ocurren sin cesar, pero un tsunami en la montaña tiene el poder de captar la atención de una manera que la acumulación de cifras no consigue.
Bemerkenswerte Zitate
Aunque el caso impulsado por el campesino y guía de montaña Saúl Luciano Lliuya no fue exitoso, dejó una importante jurisprudencia referida a la responsabilidad de estas compañías en el aumento de riesgos producto del derretimiento de glaciares.— Análisis del artículo sobre el caso judicial en Alemania