A los 17 años, Lamine Yamal ha pronunciado en voz alta lo que muchos jóvenes talentos solo se atreven a pensar: que merece el reconocimiento más alto que el fútbol puede ofrecer. Su declaración sobre el Balón de Oro no es un acto de arrogancia juvenil, sino el reflejo de una generación que ha aprendido a nombrar su propio valor sin esperar el permiso de nadie. En el eterno debate entre la modestia y la convicción, Yamal ha elegido un bando con la misma claridad con que elige sus jugadas en el campo.
Lamine Yamal se postula para el Balón de Oro: "Me lo merecería yo más que Mbappé"
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