La retirada de Vox podría ser decisiva para que PP controle el Senado

El Senado podría depender de lo que Vox decida antes del lunes
La retirada estratégica de Vox en una veintena de provincias podría cambiar quién controla la Cámara alta.
Mark

¿Por qué importa tanto si Vox se presenta o no en esas provincias? Parece un detalle técnico.

Mimi

No es un detalle. El sistema del Senado premia brutalmente al ganador en cada provincia. Si Vox y PP compiten por separado, se dividen el voto conservador y la izquierda gana esos escaños. Si Vox se retira, todos esos votos van al PP.

Luke

Pero hay que ser precisos: eso solo funciona si los votantes de Vox realmente votan al PP. El análisis asume eso, pero no está garantizado.

Mimi

Cierto. Algunos votantes de Vox podrían no votar, o votar en blanco. Eso reduciría el efecto.

Mark

¿Y qué pasa con esos tres quintos? ¿Por qué es tan importante?

Mimi

Con tres quintos puedes elegir a los jueces del Tribunal Constitucional, del Consejo General del Poder Judicial. Es poder institucional real, no solo legislativo.

Luke

Aunque aquí el análisis dice que incluso si Vox se retira en 19 provincias, solo hay un 49% de probabilidad de alcanzar tres quintos. Es casi un empate.

Mark

Entonces, ¿la izquierda tiene opciones reales?

Mimi

Sí. Si sus votantes se mantienen unidos en la lista conjunta, pueden ganar en esas provincias clave. Jaén, Córdoba, Alicante.

Luke

Pero eso también asume disciplina electoral. En 2023 hubo votos cruzados, papeletas mezcladas. El Senado es más impredecible que el Congreso.

Mark

¿Cuándo sabremos qué decide Vox?

Mimi

El lunes 26 de octubre se cierra el plazo de candidaturas. Antes de eso, Vox tiene que anunciar en qué provincias se presenta y en cuáles no.

Luke

Y eso es lo único que realmente importa ahora. Todo lo demás son proyecciones.

  • El sistema electoral del Senado castiga despiadadamente a los terceros partidos: quien no llega primero o segundo en una provincia se va con las manos vacías, sin importar cuántos votos haya cosechado.
  • La alianza Senado de Progreso entre PSOE y Frente Amplio ya ha reconfigurado las probabilidades, reduciendo las opciones de mayoría absoluta de PP y Vox del 85% al 60% de los escenarios simulados.
  • Vox tiene hasta el lunes 26 de octubre para decidir si retira sus candidaturas en 13 o 19 provincias, una elección que podría elevar las opciones de mayoría de la derecha hasta el 90% o dejarlas estancadas.
  • La mayoría de tres quintos —imprescindible para renovar el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial— sigue siendo el horizonte más esquivo: incluso con la retirada de Vox, las probabilidades no superan el 49%.
  • Provincias como Jaén, Córdoba, Alicante y Sevilla se convierten en campos de batalla donde un solo movimiento táctico puede desplazar tres senadores de un bloque al otro y alterar el equilibrio total de la Cámara.

En el tablero del Senado español, la aritmética electoral convierte la abstención en un arma tan poderosa como el voto. La izquierda ha unido fuerzas bajo una lista común, y ahora Vox contempla retirarse de veinte provincias para evitar que la fragmentación conservadora regale escaños al adversario. Lo que parecía una campaña de presencias se ha convertido, paradójicamente, en una campaña de ausencias calculadas, donde el silencio de un partido puede decidir quién gobierna la Cámara alta durante años.

El Senado español podría resolverse no por los votos emitidos, sino por los deliberadamente retenidos. La izquierda movió primero: PSOE y Frente Amplio presentarán una lista conjunta bautizada Senado de Progreso en casi toda España. Ahora Vox estudia su propia retirada estratégica, sin presentar candidatos en una veintena de provincias para evitar que el voto conservador se fragmente. El plazo vence el lunes 26 de octubre.

La mecánica del Senado explica por qué estas decisiones importan tanto. Cada provincia elige cuatro senadores, pero cada votante marca solo tres nombres. El resultado habitual es que el partido más votado se lleva tres escaños y el segundo uno; el tercero, por muchos votos que acumule, no obtiene nada. Así, en 2023, Vox y Sumar superaron el 12% del voto al Congreso y no lograron ni un solo senador en sus listas propias.

Sin ningún acuerdo, las simulaciones daban a PP y Vox mayoría absoluta en el 85% de los escenarios. La lista conjunta de la izquierda redujo esa cifra al 60%, y las probabilidades de alcanzar los tres quintos —necesarios para renovar el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial— cayeron del 50% al 20%.

Si Vox se retira en 13 provincias y sus votantes respaldan al PP, la probabilidad de mayoría absoluta de la derecha volvería al 75%. Si la retirada alcanza 19 provincias, subiría al 90%. Pero la mayoría de tres quintos seguiría siendo incierta: apenas un 49%, porque los escaños que gana el PP en parte los pierde Vox.

El desenlace se jugará en un puñado de provincias —Jaén, Córdoba, Alicante, Sevilla, Granada, Zaragoza— donde los dos bloques tienen opciones similares. En cada una se disputan tres senadores contra uno. Un cambio de una o dos provincias puede significar la diferencia entre una mayoría cómoda y una mayoría ampliada imposible. Todo depende de una decisión que Vox debe tomar antes del lunes.

El Senado español podría decidirse en las próximas semanas no por los votos que se emitan, sino por los que no se emitan. La izquierda ha movido primero: PSOE y Frente Amplio presentarán una lista conjunta en casi toda España, bautizada Senado de Progreso. Ahora Vox estudia su propia retirada estratégica, no presentándose en una veintena de provincias para evitar que el voto conservador se divida. Tiene hasta el lunes 26 de octubre para decidir. Lo que suceda en esos territorios podría determinar quién controla la Cámara alta durante los próximos años.

El sistema electoral del Senado es implacable con la fragmentación. Cada provincia elige cuatro senadores, pero cada votante marca solo tres nombres, casi siempre de su partido. El resultado es que el partido más votado en cada provincia se lleva tres escaños y el segundo uno. El tercero, por muy votos que tenga, se queda sin nada. Cuando tres fuerzas políticas compiten con porcentajes similares —digamos 35%, 33% y 32%— la primera obtiene tres senadores, la segunda uno y la tercera ninguno. Por eso en 2023, Vox y Sumar, cada uno con más del 12% de los votos al Congreso, no consiguieron ni un solo senador en sus listas en solitario. Las matemáticas del Senado castigan a los terceros.

Sin ningún acuerdo, las simulaciones electorales mostraban que PP y Vox habrían logrado mayoría absoluta en el Senado (134 senadores, contando los designados por los parlamentos autonómicos) en el 85% de los escenarios. Pero la lista conjunta de la izquierda cambió esas cuentas. Si sus votantes le permanecen fieles, PSOE y Frente Amplio pasarían de unos 63 senadores elegidos a unos 84. La probabilidad de que PP y Vox tengan mayoría absoluta bajaría al 60%. Y la de que alcancen los tres quintos —la mayoría ampliada necesaria para elegir miembros del Tribunal Constitucional, del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal de Cuentas— caería del 50% al 20%.

Ahora entra en juego la decisión de Vox. PP y Vox ya no pueden ir en coalición; ese plazo cerró el viernes anterior. Pero Vox puede simplemente no presentar candidatos en territorios donde su presencia fragmentaría el voto de la derecha. Se barajan dos escenarios en las negociaciones entre ambas formaciones, ninguno confirmado aún: que Vox se retire en 13 provincias o en 19. Si se retira en 13 y sus votantes eligen a candidatos del PP, la mayoría de PP y Vox volvería a ser probable con un 75% de opciones. Si se retira en 19, sería muy probable: un 90% con las encuestas actuales. La mayoría de tres quintos, sin embargo, seguiría siendo un lanzamiento de moneda: 49%, porque parte de los senadores que gana el PP los pierde Vox.

Hay una complicación en los números. En una de las fórmulas que se negocian, Vox no se presenta pero incluye candidatos en las listas del PP. En ese caso, parte de esos senadores serían formalmente de Vox. Para la mayoría de la derecha es irrelevante, siempre que los votantes del PP marquen también al candidato de Vox en su papeleta. Pero cambia quién se sienta en los escaños.

La llave está en un puñado de provincias donde PP y la lista de la izquierda tienen opciones parecidas de ganar: Jaén, Córdoba, Alicante, Sevilla, Granada, Zaragoza, Guadalajara, Cáceres, Badajoz, Huelva. En cada una se juegan tres senadores contra uno. Es ahí donde la retirada de Vox puede cambiar el equilibrio total del Senado. Un cambio de una o dos provincias puede significar la diferencia entre una mayoría absoluta cómoda y una mayoría ampliada imposible.

Estos cálculos parten de estimaciones actuales de voto al Congreso y asumen que cada votante marca los tres candidatos de su partido, que los votantes de PSOE y Frente Amplio siguen la lista conjunta y que los de Vox votan al PP en las provincias donde Vox se retira. En realidad habrá votos personales y papeletas mezcladas. Las encuestas pueden moverse en las cinco semanas que quedan de campaña. Pero la conclusión es clara: el control del Senado podría depender de una decisión que Vox toma antes del lunes.

El Senado podría depender de lo que Vox decida antes del lunes
— Análisis electoral de El País
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