En los confines helados del planeta, donde el frío extremo y la oscuridad guardan secretos energéticos que definen el clima global, la NASA ha desplegado dos pequeños satélites gemelos para escuchar lo que la Tierra susurra al espacio en forma de calor invisible. La misión Prefire, activa desde julio de 2024, mide por primera vez con precisión la radiación infrarroja lejana que emana del Ártico y la Antártida, esa energía silenciosa que representa el 60% de lo que los polos liberan hacia el cosmos. Lo que estos instrumentos revelan no es solo un dato científico: es el pulso térmico de un plane
La NASA revela cambios de temperatura en los polos con nueva misión satelital Prefire
Ahora que lo invisible se ha hecho visible, podemos mejorar las predicciones
¿Por qué es tan importante medir específicamente el infrarrojo lejano si ya tenemos otros satélites observando los polos?
Porque ese infrarrojo lejano representa el 60 por ciento de toda la energía térmica que escapa desde los polos. Los otros satélites ven lo visible, lo que podemos fotografiar. Prefire ve lo que realmente está sucediendo energéticamente, lo que ningún otro instrumento puede captar.
¿Qué diferencia hay entre lo que sucede en el Ártico y la Antártida?
Son hemisferios opuestos con ciclos completamente invertidos. En el norte, el verano trae deshielo y liberación de energía. En el sur, incluso en verano las temperaturas siguen bajo cero. Son dos historias climáticas distintas que ahora podemos ver en paralelo.
Mencionas que cuando el hielo desaparece, el agua oscura absorbe más energía. ¿Eso crea un círculo vicioso?
Exactamente. Menos hielo significa menos reflexión solar, más absorción de calor, lo que acelera el deshielo. Es un mecanismo de retroalimentación que amplifica los cambios. Prefire nos permite cuantificar con precisión qué tan rápido está ocurriendo.
¿Cómo afecta esto a lugares que están lejos de los polos?
Los polos regulan el clima global. La energía que no escapa hacia el espacio se queda en el sistema terrestre. Eso influye en los patrones de vientos, en cómo se mueven los océanos, en dónde llueve. Los ríos, las rutas marítimas, todo está conectado.
¿Qué pueden hacer ahora los meteorólogos con esta información que no podían hacer antes?
Ahora ven el cuadro completo de cómo se mueve la energía. Eso permite mejorar los modelos de predicción, entender mejor qué va a pasar con el hielo, anticipar cambios en los sistemas climáticos. Es como pasar de ver sombras a ver la realidad completa.
O Pulso
- Los polos terrestres están cambiando a un ritmo sin precedentes, pero hasta ahora la ciencia carecía de ojos capaces de ver la energía que los gobierna.
- La pérdida de hielo y nieve expone superficies oscuras que absorben más calor en lugar de reflejarlo, desencadenando un ciclo que altera el equilibrio térmico de todo el planeta.
- Dos satélites CubeSats orbitan la Tierra midiendo longitudes de onda infrarrojas que ningún otro instrumento en el espacio puede capturar con esta precisión.
- Los datos recopilados ya están siendo utilizados para mejorar modelos climáticos que afectan predicciones sobre ríos, rutas marítimas y la estabilidad de las capas de hielo.
- Científicos de la NASA y la Universidad de Wisconsin-Madison advierten que comprender este espectro invisible es ahora esencial para anticipar los cambios que se propagan desde los polos hacia el resto del mundo.
En los confines helados del planeta, donde el frío extremo y la oscuridad guardan secretos energéticos que definen el clima global, la NASA ha desplegado dos pequeños satélites gemelos para escuchar lo que la Tierra susurra al espacio en forma de calor invisible. La misión Prefire, activa desde julio de 2024, mide por primera vez con precisión la radiación infrarroja lejana que emana del Ártico y la Antártida, esa energía silenciosa que representa el 60% de lo que los polos liberan hacia el cosmos. Lo que estos instrumentos revelan no es solo un dato científico: es el pulso térmico de un planeta que cambia, y cuya velocidad de transformación se concentra, paradójicamente, en sus rincones más fríos.
En julio de 2024, la NASA lanzó dos pequeños satélites gemelos con una misión poco común: medir lo que el ojo humano jamás podrá ver. La iniciativa, llamada Prefire, se enfoca en el infrarrojo lejano, esa radiación térmica que escapa desde el Ártico y la Antártida hacia el espacio exterior. Durante dos años, estos CubeSats han registrado cómo los polos liberan energía a lo largo de dos ciclos estacionales completos, revelando patrones que permanecían ocultos.
Lo que hace singular a esta misión es la naturaleza de lo que mide. Esa radiación invisible representa aproximadamente el 60% de todas las emisiones térmicas que salen de las regiones polares. Los instrumentos detectan longitudes de onda de entre cinco y 54 micrómetros, con énfasis en el infrarrojo lejano por encima de los 15 micrómetros, un rango que ningún otro satélite en órbita puede capturar con igual precisión.
Los ciclos de cada polo son radicalmente distintos. En el Ártico, el deshielo estival libera cantidades significativas de energía térmica. En la Antártida, incluso en verano las temperaturas permanecen bajo cero, y el invierno las hunde aún más. Prefire documenta estas diferencias mediante una escala de colores que representa temperaturas superficiales, del azul oscuro al rojo intenso.
La relevancia de estos datos va más allá de la ciencia pura. Los polos actúan como reguladores térmicos del planeta: cuando el hielo y la nieve retroceden, quedan expuestas superficies oscuras que absorben más energía en lugar de reflejarla, alterando el intercambio térmico global. A esto se suma el efecto de los gases de efecto invernadero, que atrapan parte de la radiación que debería escapar al espacio.
El glaciólogo Chad Greene, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, señala que Prefire está ayudando a entender por qué los polos cambian tan rápido y qué consecuencias tiene eso para el resto del planeta. Tristan L'Ecuyer, investigador principal de la misión, va más lejos: los sistemas meteorológicos, los caudales de los ríos, las rutas marítimas y la estabilidad del hielo dependen del movimiento de energía en un espectro que solo Prefire puede detectar. Ahora que lo invisible se ha hecho visible, afirma, es posible mejorar las predicciones climáticas y comprender mejor el motor energético de la Tierra.
En julio de 2024, la NASA puso en órbita dos pequeños satélites gemelos con una misión singular: observar lo invisible. Llamada Prefire, esta iniciativa se concentra en una parte del espectro electromagnético que el ojo humano nunca podrá ver: el infrarrojo lejano, esa radiación térmica que escapa desde los lugares más fríos de la Tierra hacia el espacio exterior. Durante dos años, estos satélites CubeSats han estado registrando cómo el Ártico y la Antártida liberan energía, capturando dos ciclos estacionales completos en cada polo y revelando patrones que hasta ahora permanecían ocultos.
Lo que hace extraordinaria esta misión es lo que mide. Esa radiación infrarroja invisible representa aproximadamente el 60 por ciento de todas las emisiones térmicas que salen de las regiones polares hacia el espacio. Los instrumentos a bordo detectan longitudes de onda que van desde cinco hasta 54 micrómetros, con especial énfasis en el infrarrojo lejano por encima de los 15 micrómetros. Ningún otro satélite en órbita puede captar esta información con la precisión que Prefire logra. Los datos permiten estudiar variaciones que ocurren en escalas que van desde cambios horarios hasta transformaciones estacionales completas, ofreciendo una ventana sin precedentes al comportamiento energético de los polos.
Los ciclos estacionales en cada extremo del planeta funcionan de manera radicalmente distinta. En el Ártico, el invierno cede paso a un verano donde la tundra y el hielo marino pueden comenzar a descongelarse, liberando cantidades significativas de energía térmica. En la Antártida, el patrón es completamente opuesto: incluso durante los meses de verano, las temperaturas del continente permanecen por debajo del punto de congelación, y luego llega nuevamente el invierno con temperaturas aún más bajas. Estos contrastes hemisféricos crean dinámicas energéticas distintas que Prefire ahora puede documentar con precisión mediante una escala de colores que representa las temperaturas superficiales, desde azul oscuro para los valores más bajos hasta rojo para los más altos.
La importancia de entender cómo los polos liberan energía va mucho más allá de la curiosidad científica. Los polos funcionan como reguladores térmicos del planeta, y cualquier cambio en cómo emiten radiación tiene consecuencias en cascada. Las superficies cubiertas de nieve y hielo reflejan una porción importante de la radiación solar que llega desde el espacio. Cuando esas capas disminuyen, quedan expuestas áreas de tierra o agua oscura que absorben mucha más energía en lugar de reflejarla. Este cambio modifica fundamentalmente el intercambio térmico global. Además, los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono absorben parte de la radiación infrarroja que la superficie intenta emitir hacia el espacio, atrapando energía que debería escapar y alterando el equilibrio entre lo que entra y lo que sale del sistema terrestre.
Según Chad Greene, glaciólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Prefire está ayudando a los científicos a comprender por qué los polos están cambiando tan rápidamente y qué significado tienen esos cambios para el resto del planeta. Tristan L'Ecuyer, científico atmosférico de la Universidad de Wisconsin-Madison e investigador principal de la misión, fue más allá: los sistemas meteorológicos, los caudales de los ríos, las rutas marítimas y la estabilidad de las capas de hielo se ven influenciados por el movimiento de la energía en una parte del espectro que solo Prefire puede detectar. Ahora que lo invisible se ha hecho visible, afirmó, es posible comenzar a mejorar las predicciones meteorológicas y climáticas. Los datos recopilados durante estos dos años de observaciones representan un salto cualitativo en la capacidad de la humanidad para entender cómo funciona el motor energético del planeta y cómo sus cambios más rápidos están ocurriendo precisamente donde menos podemos verlos.
Citações Notáveis
Al medir el calor invisible que irradia desde los lugares más fríos de la Tierra, Prefire está ayudando a los científicos a comprender por qué los polos están cambiando tan rápidamente— Chad Greene, glaciólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA
Ahora que lo invisible se ha hecho visible, podemos empezar a mejorar las predicciones meteorológicas y climáticas— Tristan L'Ecuyer, científico atmosférico de la Universidad de Wisconsin-Madison