El endeudamiento galopante de Francia (119% del PIB) y débil crecimiento (0,4% previsto) dejan al Gobierno sin margen para concesiones económicas ante protestas sociales. Los inversores venden deuda francesa por desconfianza: los bonos a diez años alcanzan el 4,96%, nivel no visto desde la crisis de 2012, mientras el 55% de la deuda está en manos extranjeras.
La crisis de deuda francesa deja al Gobierno sin margen para responder a protestas sociales
El Gobierno tiene poco margen de maniobra para actuar
¿Por qué exactamente el Gobierno no puede simplemente gastar más dinero para calmar a los manifestantes?
Porque cada euro que gasta tiene que pedirlo prestado a inversores extranjeros, y esos inversores ahora exigen intereses mucho más altos porque no confían en que Francia pueda devolver la deuda. Es un círculo vicioso.
Pero espera, ¿cuánto de esa desconfianza es por los disturbios de este fin de semana y cuánto ya existía antes? El artículo dice que los inversores ya estaban vendiendo deuda francesa.
Buena pregunta. La desconfianza ya estaba ahí por el déficit estructural y el débil crecimiento. Los disturbios empeoran la percepción, pero no son la causa raíz.
¿Entonces los estudiantes que protestan por goteras en sus escuelas están pidiendo algo que literalmente es imposible de dar?
No imposible, pero muy difícil. El Gobierno podría hacer concesiones en educación más fácilmente que en el costo de vida general. Pero cualquier gasto adicional sube la deuda.
El artículo menciona que Fitch predice que la deuda llegará al 128% en 2030. ¿Eso es una proyección basada en políticas actuales o incluye escenarios de recortes?
No lo especifica el artículo. Es una proyección, pero no sabemos exactamente qué supuestos usa Fitch.
¿Qué pasa si Francia simplemente no hace los recortes que planea?
Los inversores venderían más deuda francesa, los intereses subirían aún más, y el país entraría en una crisis de refinanciamiento como la de 2012.
Pero en 2012 Grecia estaba en una situación mucho peor. ¿Realmente Francia está en riesgo de un colapso similar?
No al mismo nivel, pero el riesgo existe. Francia es demasiado grande para rescatar, así que no tiene ese colchón que tuvieron otros países.
¿Y las elecciones presidenciales en seis meses? ¿Eso ayuda o empeora las cosas?
Probablemente empeora. Los candidatos extremos ganan tracción con promesas que los mercados ven como irrealistas, lo que genera más incertidumbre.
Il Polso
- Deuda francesa del 119% del PIB, la más alta desde 1945
- Déficit del 5,4%, muy por encima del 3% exigido por Bruselas
- Bonos a diez años en 4,96%, nivel no visto desde crisis de 2012
- Más de 3.000 comercios afectados por disturbios violentos
- Crecimiento previsto de 0,4% para 2026
El endeudamiento galopante de Francia (119% del PIB) y débil crecimiento (0,4% previsto) dejan al Gobierno sin margen para concesiones económicas ante protestas sociales. Los inversores venden deuda francesa por desconfianza: los bonos a diez años alcanzan el 4,96%, nivel no visto desde la crisis de 2012, mientras el 55% de la deuda está en manos extranjeras.
Francia enfrenta una espiral de crisis económica con deuda del 119% del PIB y déficit del 5,4%, mientras inversores pierden confianza y manifestaciones violentas exigen más gasto público que el Gobierno no puede permitirse.
Francia se encuentra atrapada en una trampa económica sin salida visible. Hace poco más de un mes, estudiantes en un instituto de las afueras de París bloquearon su escuela para denunciar goteras en las aulas, cucarachas en los pasillos y paredes agrietadas. La protesta se propagó rápidamente a otros centros educativos en toda la nación. Esa imagen de deterioro en las instituciones públicas que alguna vez fueron el orgullo de la República francesa resume perfectamente el declive económico que el país ha experimentado durante años.
Este fin de semana, el descontento social estalló en las manifestaciones más violentas que se han visto en mucho tiempo. Los disturbios dejaron más de 3.000 comercios afectados, con asaltos y destrozos cuya factura se prevé colosal en daños a edificios, mobiliario urbano y negocios. Pero detrás de la violencia en las calles hay una realidad económica más profunda: el Gobierno francés simplemente no tiene dinero para responder a las demandas de los manifestantes. Con un crecimiento previsto de apenas el 0,4% para este año, el Ejecutivo de Sébastien Lecornu planea recortes de 54.000 millones de euros para 2027, una cifra histórica que supera incluso las proyecciones de muchos economistas.
La crisis fiscal de Francia es severa. El país tiene un déficit del 5,4% del PIB, muy por encima del 3% que exige Bruselas y de los mayores de la zona euro. La deuda alcanza el 119% del PIB, su nivel más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y la agencia Fitch advierte que podría llegar al 128% en 2030. Lo más preocupante es que el 55% de esa deuda está en manos de inversores extranjeros, y estos han comenzado a perder confianza en la solvencia francesa. Los bonos a diez años alcanzaron el martes el 4,96%, rozando la barrera psicológica del 5%, mientras que Alemania paga solo el 3,43%. Este nivel de tensión no se veía desde la crisis de deuda soberana de 2012, cuando el foco estaba en Grecia, Portugal, Italia y España. Francia entonces era considerada un alumno ejemplar de la zona euro.
La espiral es viciosa. A medida que los inversores exigen mayores intereses para prestar dinero al Estado, Francia tiene menos recursos para invertir en servicios públicos o responder a demandas sociales. Alexandra Roulet, presidenta del Círculo de Economistas de Francia, explica que el Gobierno ha estado tomando medidas cada vez que surge una crisis, pero esto no ha logrado apaciguar las protestas en la calle. El problema de fondo es que hacer concesiones económicas a los manifestantes elevaría aún más el endeudamiento del país. Los estudiantes piden más recursos para educación pública, una demanda relativamente manejable, pero cuando se trata del elevado costo de vida, el Gobierno tiene las manos atadas.
La sucesión de crisis ha agravado progresivamente el problema. Los chalecos amarillos pidieron ayudas para compensar la subida del precio del combustible. Luego llegó la pandemia de covid. En 2022, cuando estalló la guerra en Ucrania, el Gobierno bloqueó el precio de la electricidad para ayudar a los hogares. Cada una de estas intervenciones tuvo un costo fiscal que se sumó a la deuda. Roulet señala que en 2019, durante la crisis de los chalecos amarillos, no existían los problemas presupuestarios que enfrenta Francia hoy.
La debilidad política agrava la situación. Francia lleva dos años aprobando sus presupuestos fuera del plazo constitucional y por decreto, sin votación parlamentaria, porque el Gobierno no cuenta con mayoría en la Asamblea Nacional. La amenaza de ejecutar recortes importantes ha sido lo que llevó a la caída de los últimos gobiernos: Michel Barnier y François Bayrou duraron apenas unos meses en el cargo. Lecornu lleva un año y ya ha asumido que el objetivo de reducción del déficit para este año es inalcanzable.
A seis meses de las elecciones presidenciales, los disturbios de este fin de semana dan combustible a los extremos políticos. Marine Le Pen propone recortes de 140.000 millones en seis años y reducir la aportación francesa a la Unión Europea. Jean-Luc Mélenchon, en el otro extremo, propone 80.000 millones más en gasto público. Según los expertos, la clave a largo plazo será que los candidatos presidenciales presenten planes realistas y reformas estructurales para resolver el problema de fondo. Sin eso, y especialmente sin una mayoría parlamentaria clara, los mercados seguirán turbulento.
Citazioni salienti
El Gobierno tiene poco margen de maniobra para actuar— Alexandra Roulet, presidenta del Círculo de Economistas de Francia
La gente exige constantemente al Estado, pero ignora el grave problema de déficit— Alexandra Roulet