En un país donde la ciencia pública se sostiene sobre concursos, expedientes y decisiones de directorio, Virginia Aparicio vio cómo una larga disputa administrativa terminaba en su separación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Todo había comenzado con su participación, autorizada en 2020, en el proyecto internacional SPRINT, que buscaba medir cuántos plaguicidas circulaban en el ambiente, en los cultivos, en los animales y en las personas. Desde 2023, cuando el organismo abrió un sumario, la investigadora sostiene que el conflicto dejó de ser solo laboral para convertirse en un
La científica del INTA exonerada tras investigar agroquímicos denuncia persecución y reclama libertad de investigación
La ciencia se rebate con ciencia, no con menos ciencia
¿Qué pasó exactamente con Virginia Aparicio?
Fue exonerada del INTA tras un sumario iniciado en 2023. Ella lo vincula con su participación en SPRINT, un proyecto internacional sobre plaguicidas.
¿Qué encontró ese proyecto?
Ella dice que se documentó la presencia de más de 200 plaguicidas en muestras ambientales, vegetales, animales y humanas.
Esa cifra es la que da Aparicio en su video. La nota no presenta el estudio ni una verificación independiente de los resultados.
¿De qué la acusó el INTA?
Según Página/12, de presuntas irregularidades en fondos, procedimientos jerárquicos y protocolo de investigación.
Y conviene separar: eso son imputaciones administrativas, que ella rechaza. Que la exoneración sea persecución es su lectura; el texto no trae la respuesta del INTA.
¿Y los voluntarios?
Ella reclama que el INTA se haga responsable de la vulneración de sus derechos, pero no detalla en qué consistió.
Exacto, es una afirmación sin precisiones en este material. Es lo primero que habría que aclarar.
¿Qué viene ahora?
Hay una carta de organizaciones académicas en defensa de la ciencia pública, y falta ver si el INTA responde.
The Pulse
- Una investigadora con más de dos décadas de trabajo recibe la notificación de su exoneración del INTA, cerrando un sumario iniciado en 2023.
- El proyecto SPRINT, que documentó más de 200 plaguicidas en muestras ambientales, vegetales, animales y humanas, queda en el centro de la disputa.
- Según Página/12, se le imputaron irregularidades en fondos, procedimientos jerárquicos y protocolo, cargos que Aparicio rechaza de plano.
- Academias, investigadores e instituciones responden con una carta en defensa de la ciencia pública, mientras el INTA aún no respondió a los reclamos sobre los voluntarios.
En un país donde la ciencia pública se sostiene sobre concursos, expedientes y decisiones de directorio, Virginia Aparicio vio cómo una larga disputa administrativa terminaba en su separación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Todo había comenzado con su participación, autorizada en 2020, en el proyecto internacional SPRINT, que buscaba medir cuántos plaguicidas circulaban en el ambiente, en los cultivos, en los animales y en las personas. Desde 2023, cuando el organismo abrió un sumario, la investigadora sostiene que el conflicto dejó de ser solo laboral para convertirse en una prueba sobre hasta dónde llega la libertad de investigar temas incómodos. Lo que queda abierto es si la institución responderá no solo a las acusaciones que la llevaron a esta decisión, sino también a la pregunta por los voluntarios que hicieron posible los datos.
Virginia Aparicio grabó un video tras recibir la notificación de su exoneración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Se presentó como investigadora del INTA y del Conicet, con más de 20 años de trabajo en el Sistema Público Nacional, y denunció un proceso de persecución y desacreditación.
Según su relato, en 2020 comenzó a participar, con autorización del INTA, en el proyecto internacional SPRINT, que documentó la presencia de más de 200 plaguicidas en muestras ambientales, vegetales, animales y humanas. En 2023, afirma, el organismo le inició un sumario por esa participación y comenzó una campaña de desacreditación contra la investigación y contra ella. El procedimiento terminó en su separación.
Entre las imputaciones, reportadas por Página/12, figuraban presuntas irregularidades en fondos, procedimientos jerárquicos y protocolo. Aparicio las rechaza y sostiene que la medida buscaba frenar investigaciones sobre temas sensibles.
En el video agradeció a sindicatos, políticos, científicos, universidades y a la gente común que la acompañó durante un proceso que describió como largo y doloroso. Su reclamo central apunta al INTA: debe hacerse cargo de la vulneración de derechos de los voluntarios que hicieron posible los datos y responder a la comunidad.
Para cerrar, planteó que en democracia no pueden existir censura ni persecución para investigar. La exoneración generó rechazo en organizaciones académicas, que impulsaron una carta en defensa de la ciencia pública. Queda por ver si el INTA responde a esos reclamos.
Virginia Aparicio grabó un video después de recibir la notificación de su exoneración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Empezó presentándose como investigadora del INTA y del Conicet, servidora pública con más de 20 años de trabajo científico en el Sistema Público Nacional. Desde ahí cuestionó la decisión de las autoridades del organismo y habló de un proceso de persecución y desacreditación.
Según su relato, en 2020 comenzó a participar, con autorización del INTA, en un proyecto internacional que estudió la presencia de sustancias usadas en la producción agropecuaria. Aparicio sostiene que el trabajo permitió documentar la presencia y distribución de más de 200 plaguicidas en muestras ambientales, vegetales, animales y humanas. El proyecto es conocido como SPRINT y buscaba analizar la presencia de plaguicidas y sus posibles efectos sobre el ambiente y la salud.
La investigadora ubica el origen del conflicto en 2023. Ese año, afirma, el INTA le inició un sumario precisamente por participar en el proyecto, y comenzó una campaña de desacreditación tanto de la investigación como de su papel en ella. Ahora confirmó que el procedimiento terminó con su separación: le notificaron la exoneración de la administración pública, que dictamina el Consejo Directivo junto con el presidente del INTA.
Según publicó Página/12, entre las imputaciones que el organismo formuló figuraban presuntas irregularidades en el manejo de fondos, en los procedimientos jerárquicos y en aspectos del protocolo de investigación. Aparicio rechaza esos cuestionamientos y sostiene que la medida apuntó a limitar el desarrollo de investigaciones sobre temas sensibles.
En el video también agradeció a quienes la acompañaron durante lo que describió como un proceso largo y doloroso. Mencionó apoyos sindicales, políticos, científicos y universitarios, y los de la gente común, a la que definió como un pueblo que merece conocer los resultados de las investigaciones públicas. Les pidió que sigan a su lado después de la exoneración.
Uno de sus reclamos centrales apunta a la responsabilidad del INTA frente a las personas que participaron como voluntarias en el proyecto. Afirmó que el instituto debe hacerse cargo de la vulneración de sus derechos y recordó que gracias a ellas se dispone de la información obtenida. Agregó que el organismo debe responder a la comunidad, a la que, dijo, los investigadores se deben.
Hacia el final, Aparicio llevó el caso más allá del conflicto administrativo: en democracia, planteó, no pueden vivir procesos de censura, de persecución ni de falta de libertad para investigar. Cerró con una frase: la ciencia se rebate con ciencia, no con menos ciencia.
La exoneración generó rechazo en organizaciones académicas, investigadores e instituciones, que impulsaron una carta en defensa de la ciencia pública y la libertad de investigación. Queda por ver si el INTA responde a los reclamos sobre los voluntarios y a las acusaciones de persecución.
Notable Quotes
INTA me inició un sumario justamente por participar de este proyecto.— Virginia Aparicio, investigadora
La ciencia se rebate con ciencia, no con menos ciencia.— Virginia Aparicio