Durante generaciones, la capacidad de doblar la lengua fue interpretada como señal de inteligencia o creatividad, una de esas creencias que persisten porque ofrecen una explicación simple a algo que parece extraordinario. La ciencia, al examinar la cuestión con rigor, ha concluido que se trata simplemente de una variación anatómica y neuromuscular normal, influida por genética, práctica y estructura física individual. La cognición humana, advierten los expertos, es un fenómeno demasiado vasto y complejo para reducirse a un gesto.