Por primera vez en casi una década, los grandes ejecutivos del Ibex 35 perciben más retribución variable que fija, impulsados principalmente por compensaciones en acciones vinculadas al rendimiento bursátil. Con una media de 4,8 millones de euros anuales —67 veces el salario de un empleado ordinario—, este giro en la arquitectura salarial no es un tecnicismo contable, sino una declaración sobre qué valores priorizan las corporaciones españolas y quién se beneficia de su prosperidad.