En la frontera que comparten Irak e Irán, el uso de drones como instrumento de presión geopolítica ha alcanzado una nueva dimensión: el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí ha sido clausurado tras ataques atribuidos a milicias proiraníes, retirando del mercado mundial cerca del cuatro por ciento del suministro diario de crudo. Bagdad y Teherán han iniciado una investigación conjunta que refleja tanto la urgencia diplomática del momento como la fragilidad del control estatal sobre grupos armados que operan con amplia autonomía. Lo que se disputa no es solo infraestructura petrolera, sino la arq
Irak e Irán investigan plataformas de drones tras ataques a oleoducto saudí
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