En los laboratorios de la Universidad de Washington en San Luis, un equipo de ingenieros ha transformado una de las limitaciones más persistentes de la química verde en una ventaja operativa: la intermitencia de las energías renovables ya no destruye los catalizadores que convierten CO₂ en productos útiles, sino que puede gestionarse con precisión. Mediante un protocolo de 'apagado controlado' que mantiene el sistema activo a potencia mínima durante los cortes, los investigadores lograron que catalizadores de cobre funcionaran durante 750 horas sin degradación, reduciendo costos operativos en