Expertos advierten que cifra de muertes por terremotos en Venezuela podría triplicarse

Más de 1.450 personas confirmadas muertas en dos terremotos en Venezuela, con proyecciones de hasta 10.000 víctimas finales; miles desaparecidas bajo escombros y acceso restringido a zonas afectadas.
Trágicamente, hasta que no se recuperen los cuerpos, la cifra será baja
Una profesora de Cambridge explica por qué el recuento inicial de muertes es inevitablemente incompleto.
Mark

¿Por qué los expertos creen que el número real podría ser tres veces mayor que lo que reportan ahora?

Mimi

Hay tres razones principales. Primero, miles de personas siguen desaparecidas bajo los escombros y nadie ha llegado a ellas aún. Segundo, la gente sigue muriendo en hospitales por sus heridas, y eso toma tiempo. Tercero, simplemente no han terminado de contar. Los equipos de rescate están priorizando salvar vivos, no recuperar cuerpos.

Mark

¿Cuál es el papel de la infraestructura en esto?

Mimi

Es central. Los edificios en Venezuela fueron construidos con hormigón quebradizo sin refuerzo de acero adecuado. Cuando el terremoto golpeó, esos edificios simplemente se desmoronaron. En un lugar con códigos de construcción más estrictos, muchos de esos edificios habrían resistido.

Mark

¿Qué hace que sea tan difícil obtener un número preciso?

Mimi

Varios factores. Remover escombros es lento. El sistema de salud está saturado. Las carreteras están congestionadas, lo que retrasa la atención médica. No hay suficiente maquinaria pesada. Y en los primeros días, nadie está contando cuerpos; están buscando supervivientes.

Mark

¿Hay alguna posibilidad de que nunca sepamos el número real?

Mimi

Sí. Los expertos dicen que es probable que nunca se conozca el total exacto. Algunos cuerpos pueden no ser identificados. Algunos pueden no ser encontrados. El caos de los primeros días significa que los registros son incompletos.

Mark

¿Qué sugiere la proyección de 10.000 muertes?

Mimi

Que este fue un desastre extraordinariamente grave. Esa proyección viene del Servicio Geológico de Estados Unidos y se basa en la magnitud del terremoto, cuánta gente vivía en el área y la calidad de los edificios. Todos esos factores apuntaban hacia un resultado catastrófico.

  • La cifra oficial de 1.450 muertos es, según los expertos, una fracción del costo humano real: miles de personas permanecen desaparecidas bajo toneladas de escombros.
  • El acceso restringido a La Guaira, el estado más afectado, y los atascos en la carretera principal están frenando los rescates y retrasando atención médica urgente.
  • Los hospitales venezolanos, ya al límite antes del desastre, enfrentan ahora una avalancha de heridos sin suficientes suministros ni personal para responder.
  • La escasez de maquinaria pesada obliga a depender de vecinos sin entrenamiento para remover edificios de hormigón derrumbados, lo que hace el rescate más lento y más peligroso.
  • El Servicio Geológico de EE.UU. proyecta hasta 10.000 víctimas finales, una cifra que expertos califican de 'lamentablemente factible' dado el estado de la infraestructura local.
  • Las deficientes normas de construcción —edificios de hormigón sin refuerzo de acero adecuado— amplifican el desastre y garantizan que el recuento seguirá subiendo en las próximas semanas.

Dos terremotos golpearon Venezuela la semana pasada, y aunque las autoridades reportan 1.450 muertes, expertos de instituciones como Cambridge y el University College de Londres advierten que esa cifra es apenas el umbral de una tragedia mucho mayor. La combinación de cuerpos aún bajo escombros, un sistema de salud desbordado y acceso restringido a las zonas más devastadas apunta a un recuento final que podría alcanzar las 10.000 víctimas. Como ocurre en los grandes desastres, el número verdadero no llega de golpe, sino que se revela lentamente, semana a semana, a medida que la tierra devuelve lo que guarda.

Dos terremotos sacudieron Venezuela el miércoles pasado, dejando una destrucción cuya verdadera dimensión aún está por revelarse. Las autoridades reportan 1.450 muertes confirmadas, pero los expertos son claros: ese número es apenas el inicio del recuento.

Ilan Kelman, del University College de Londres, y Emily So, de Cambridge, coinciden en que la cifra seguirá creciendo. So señaló tres señales de alarma: la cantidad de desaparecidos, la magnitud visible del daño estructural y el acceso restringido a las zonas más golpeadas. "Trágicamente, hasta que no se recuperen los cuerpos, la cifra será baja", advirtió. El Servicio Geológico de EE.UU. proyecta un escenario aún más grave: hasta 10.000 víctimas finales, una posibilidad que Kelman calificó de "lamentablemente factible".

Esta brecha entre el recuento inicial y el final es propia de desastres de esta escala. En los primeros días, la prioridad es rescatar sobrevivientes vivos; recuperar cuerpos es un trabajo lento que toma semanas. Mientras tanto, personas heridas mueren en hospitales saturados que ya estaban bajo presión extrema antes de los terremotos.

Venezuela enfrenta obstáculos adicionales: escasez de maquinaria pesada, atascos en la carretera principal hacia La Guaira y falta de suministros médicos básicos. La magnitud del derrumbe de edificios de hormigón armado hace casi imposible el rescate sin equipo especializado. Y detrás de todo esto, una causa estructural: las deficientes normas de construcción del país, con edificios que carecían del refuerzo de acero necesario para resistir el movimiento de la tierra. En las semanas que vienen, el número de 1.450 irá quedando atrás, como recordatorio de cuán incompleto era desde el principio.

Dos terremotos sacudieron Venezuela el miércoles pasado, dejando un rastro de destrucción que aún se está midiendo. Las autoridades locales reportan 1.450 muertes confirmadas, pero ese número, dicen los expertos, apenas rasguña la superficie de lo que será el recuento final. En las próximas semanas, a medida que los equipos de rescate continúen extrayendo cuerpos de entre los escombros y los hospitales registren muertes posteriores por heridas, esa cifra podría triplicarse o más.

Ilan Kelman, profesor de desastres y salud en el University College de Londres, fue directo en su advertencia: el número de víctimas mortales seguirá aumentando. Emily So, profesora de ingeniería arquitectónica en Cambridge, coincidió, señalando tres factores que apuntan hacia un desastre mucho más grave de lo que sugieren los números actuales. Primero, la cantidad de personas desaparecidas. Segundo, la magnitud visible del daño estructural en los edificios. Tercero, el acceso restringido a las zonas más afectadas, que ha obstaculizado las operaciones de rescate. "Trágicamente, hasta que no se recuperen los cuerpos de entre los escombros, la cifra será baja", dijo So.

El Servicio Geológico de Estados Unidos ha proyectado un escenario aún más sombrío: hasta 10.000 víctimas finales. Esa proyección se basa en factores como la magnitud del terremoto, la densidad de población en las zonas afectadas y la calidad de la infraestructura local. Kelman advirtió que es difícil predecir con exactitud cuán alto llegará el número, y que existe una probabilidad real de que nunca se conozca el total verdadero. Aun así, dijo, esa proyección de 10.000 sigue siendo "lamentablemente, factible".

La brecha entre el recuento inicial y el final refleja la naturaleza misma de la respuesta a desastres de esta escala. Recuperar cuerpos es un trabajo lento y arduo que no suele ser prioridad en los primeros días. Los equipos de respuesta se enfocaban en rescatar supervivientes vivos. Remover los escombros de cientos o decenas de miles de edificios dañados o destruidos toma semanas. Mientras tanto, otras personas mueren por sus heridas en hospitales saturados.

Venezuela enfrenta obstáculos adicionales. El sistema de salud ya estaba bajo presión extrema antes de los terremotos. Los atascos de tráfico en la carretera principal hacia La Guaira, el estado más afectado, han retrasado la atención médica. Hay escasez de maquinaria pesada para remover escombros y de suministros médicos básicos. En operaciones de respuesta bien organizadas, muchos supervivientes son rescatados por vecinos sin entrenamiento formal. Pero aquí, dijo So, "la magnitud de los daños y el derrumbe total de edificios de hormigón armado hacen que esto sea difícil sin maquinaria".

Debajo de todo esto hay una causa estructural. Kelman señaló que las deficientes normas de construcción en Venezuela jugaron un papel central en la magnitud del desastre. Los ingenieros estructurales han documentado que muchos de los edificios que se derrumbaron estaban hechos de hormigón quebradizo sin el refuerzo de acero adecuado. Eso significa que cuando la tierra se movió, no había nada que la sostuviera. En las próximas semanas, a medida que se extraigan más cuerpos y se cuenten más muertes posteriores, ese número de 1.450 será un recordatorio de cuán incompleto era el recuento inicial.

Lamentablemente, veremos cómo sigue aumentando el número de víctimas mortales
— Ilan Kelman, profesor de desastres y salud en University College Londres
La magnitud de los daños y el derrumbe total de edificios de hormigón armado hacen que esto sea difícil sin maquinaria
— Emily So, profesora de ingeniería arquitectónica en Universidad de Cambridge
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