Experta analiza la reivindicación de la Doctrina Monroe por parte de EEUU

Esto es fundamentalmente escoger a los países que mejor siguen las directrices
La experta explica que la nueva invocación de la Doctrina Monroe no es universal, sino selectiva con gobiernos alineados.
Mark

¿Por qué ahora? ¿Por qué el Departamento de Estado decide publicar esto en redes sociales en 2026?

Mimi

Porque ya no necesitan esconderlo. La administración ha estado haciendo esto durante años—presionando gobiernos, eligiendo ganadores electorales, usando aranceles como castigo. El mensaje en X es simplemente la confirmación pública de lo que ya estaba ocurriendo en la sombra.

Mark

¿Entonces la Doctrina Monroe nunca desapareció realmente?

Mimi

No. Lo que cambió es que creíamos haber entrado en una era donde ese tipo de control hegemónico era cosa del pasado. Pero la doctrina siempre estuvo ahí, latente. Ahora simplemente se ha vuelto explícita.

Mark

¿Qué diferencia hay entre esta versión y la original de 1823?

Mimi

La original decía "América para los americanos", como si fuera un principio universal. Esta versión es más honesta: es "América para los gobiernos que obedecen a Washington". No es ideología; es selectividad pura.

Mark

Los aranceles parecen ser la herramienta clave aquí.

Mimi

Exactamente. Son sanciones disfrazadas de política comercial. Con Brasil llegaron al punto de intentar presionar al poder judicial. Es decir, no solo quieren gobiernos amigos; quieren gobiernos que hagan lo que les pidan, sin importar la separación de poderes.

Mark

¿Qué pasa con México?

Mimi

México es el otro gigante de izquierda que queda. Veremos cómo responde. Pero la lógica es clara: si no sigues las directrices de Washington, enfrentas aranceles y presión electoral.

Mark

¿Esto puede revertirse?

Mimi

Depende de si los gobiernos latinoamericanos pueden coordinarse y resistir juntos. Pero mientras estén divididos, fragmentados por ideología y preferencias, la Casa Blanca tiene el poder de elegir a quién presiona y a quién favorece.

  • Departamento de Estado publica mensaje en X invocando Doctrina Monroe de 1823
  • Aranceles utilizados como sanciones contra Brasil y gobiernos no alineados
  • Injerencia electoral declarada en Colombia y Honduras

EEUU reivindica doctrina de 1823 para justificar hegemonía en hemisferio occidental, marcando giro hacia control político regional explícito. Estrategia discrimina entre aliados: favorece gobiernos sumisos mientras aplica aranceles como sanciones contra Brasil y otras naciones resistentes.

El Departamento de Estado estadounidense reaviva la Doctrina Monroe en redes sociales, afirmando dominio hemisférico. Experta analiza que representa selectividad geopolítica y control sobre gobiernos latinoamericanos alineados con Washington.

El Departamento de Estado de Estados Unidos encendió las alarmas en América Latina al publicar un mensaje en redes sociales que invocaba la Doctrina Monroe, la política del siglo diecinueve que históricamente justificó la intervención estadounidense en el hemisferio occidental. El mensaje fue claro: el dominio estadounidense en la región nunca volvería a ser cuestionado. Lo que parecía un eco del pasado resulta ser, según analistas, una declaración de intenciones para el presente.

La Doctrina Monroe, formulada en 1823, fue originalmente un mecanismo para frenar la expansión europea en América. Ahora, bajo la administración actual, se ha convertido en parte explícita de la estrategia para reafirmar la influencia de Washington en la región. María Isabel Puerta, profesora de ciencias políticas, señala que aunque el mensaje resulta inusual en la época contemporánea, la idea no es nueva. Lo que sí es notable es que la Casa Blanca ya no intenta ocultarlo. El clip publicado por el Departamento de Estado representa, en su análisis, una exposición clara de la agenda regional estadounidense, una justificación abierta para las decisiones que ha tomado la administración, desde operaciones contra el narcotráfico hasta intervenciones políticas más directas.

Lo que distingue esta nueva invocación de la doctrina es su selectividad. No se trata simplemente de "América para los americanos", como rezaba la frase original. Según Puerta, la estrategia actual consiste en elegir cuáles países merecen el apoyo estadounidense: aquellos que siguen las directrices de Washington. El Salvador recibe un trato favorable, mientras que Brasil, a pesar de ser un aliado comercial, enfrenta una relación tensa. Argentina y Ecuador ocupan posiciones intermedias. Colombia, donde el presidente ha expresado públicamente sus preferencias electorales, representa un caso donde la injerencia es casi declarada.

Los aranceles se han convertido en el instrumento principal de esta nueva política de dominio. No funcionan simplemente como herramientas comerciales, sino como sanciones diseñadas para forzar cambios de comportamiento en gobiernos que no se alinean con Washington. Brasil ha sido el caso más extremo: la administración ha llegado a utilizar las tarifas como un intento de presionar al poder judicial de un país soberano. Aunque existen diferencias ideológicas legítimas, Puerta subraya que lo que está ocurriendo va más allá de desacuerdos políticos normales.

La injerencia electoral abierta marca un punto de quiebre en la diplomacia tradicional. En Colombia y Honduras, el presidente no ha ocultado a quién desea que gane las elecciones. Esta no es diplomacia discreta; es el ejercicio explícito del poder estadounidense para torcer resultados electorales en otros países. Puerta observa que el argumento que justifica esta intervención es que resulta necesaria para mantener el control y la hegemonía, pero también para asegurar que los gobiernos latinoamericanos no solo observen, sino que sigan activamente las políticas de la Casa Blanca.

Lo que se aproxima es incierto. Brasil enfrenta elecciones próximamente, y la pregunta que flota en el análisis es si seguirá el patrón de Colombia y Honduras, donde la preferencia presidencial estadounidense se hizo evidente, o si resistirá. México, como el otro gigante de izquierda en la región, también permanece en el horizonte de esta nueva doctrina. La reivindicación de Monroe no es un ejercicio histórico; es una declaración de cómo Estados Unidos planea relacionarse con América Latina en los años venideros: con menos disimulo, más aranceles, y una clara jerarquía de cuáles gobiernos merecen cooperación y cuáles enfrentarán presión.

Es inusual en esta época porque creíamos haber superado la etapa del control hegemónico de Estados Unidos sobre la región
— María Isabel Puerta, profesora de ciencias políticas
El clip del Departamento de Estado es una exposición clara de la agenda regional de la Casa Blanca
— María Isabel Puerta
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