Durante décadas, el reposo fue la respuesta instintiva al dolor de espalda; hoy, la ciencia y la Organización Mundial de la Salud invierten esa lógica. El cuerpo humano, construido para el movimiento, se deteriora en la quietud: los músculos que sostienen la columna se debilitan cuando no se usan, y ese debilitamiento es el origen silencioso del dolor lumbar y cervical que afecta a cientos de millones de personas. En un mundo donde el trabajo frente a pantallas y el sedentarismo son la norma —especialmente en México, donde la obesidad agrava la carga sobre la columna—, la solución no está en e
El sedentarismo, no el ejercicio excesivo, es la causa principal del dolor de espalda
La mejor postura es la siguiente
¿Por qué durante tanto tiempo nos dijeron que descansáramos cuando nos dolía la espalda?
Porque parecía lógico. Si algo duele, lo natural es pensar que necesita reposo. Pero el cuerpo no funciona así. Los músculos necesitan trabajo para mantenerse fuertes. Sin movimiento, se debilitan.
¿Entonces el ejercicio es la solución para todos?
No exactamente. No se trata de ir al gimnasio ni de entrenar como atleta. Se trata de romper el sedentarismo. Caminar, levantarse del escritorio, hacer pausas. Para muchas personas, eso es suficiente.
¿Qué pasa con la postura? ¿No importa cómo nos sentemos?
Importa, pero menos de lo que creemos. La mejor postura es la siguiente, porque ninguna posición es perfecta si la mantienes demasiado tiempo. El movimiento es lo que realmente protege la espalda.
¿Por qué México es un caso especial?
Porque aquí el sedentarismo, el sobrepeso y las largas jornadas frente a pantallas son la norma para millones de personas. Esos factores se combinan y multiplican el riesgo.
¿Cuántas personas sufren esto en el mundo?
619 millones en 2020. Y se espera que llegue a 843 millones en 2050. Es la principal causa de discapacidad mundial. No es un problema menor.
¿Entonces la solución es simple?
Sí y no. Es simple en teoría: muévete más. Pero en la práctica, cambiar hábitos es difícil. Especialmente cuando trabajas frente a una pantalla ocho horas al día.
The Pulse
- 619 millones de personas vivían con dolor lumbar en 2020 y la cifra podría alcanzar 843 millones en 2050, convirtiendo este padecimiento en la principal causa de discapacidad mundial.
- El mito del reposo absoluto persiste en el imaginario colectivo, pero la OMS lo desmiente en sus guías de 2023: inmovilizarse agrava el problema en lugar de resolverlo.
- Pasar más de seis horas al día sentado —combinado con el uso prolongado de pantallas sin pausas— eleva significativamente el riesgo de dolor cervical y lumbar.
- En México, donde más del 75% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad, la carga sobre la columna es mayor y la urgencia de incorporar movimiento diario se vuelve crítica.
- La estrategia recomendada no exige convertirse en atleta: caminar a diario, hacer pausas activas y fortalecer el abdomen y la espalda de forma gradual son suficientes para comenzar a revertir el daño.
Durante décadas, el reposo fue la respuesta instintiva al dolor de espalda; hoy, la ciencia y la Organización Mundial de la Salud invierten esa lógica. El cuerpo humano, construido para el movimiento, se deteriora en la quietud: los músculos que sostienen la columna se debilitan cuando no se usan, y ese debilitamiento es el origen silencioso del dolor lumbar y cervical que afecta a cientos de millones de personas. En un mundo donde el trabajo frente a pantallas y el sedentarismo son la norma —especialmente en México, donde la obesidad agrava la carga sobre la columna—, la solución no está en encontrar la silla perfecta, sino en volver a moverse.
Cuando el dolor de espalda aparece, la búsqueda de culpables es inmediata: la almohada, el colchón, la silla, el gimnasio. Pero el fisioterapeuta Fran Ortega sostiene —con respaldo científico creciente— que el verdadero origen suele ser lo contrario: el cuerpo duele precisamente porque pasa demasiadas horas sin moverse.
Durante décadas, el consejo estándar ante el dolor lumbar era el reposo absoluto. Esa recomendación ha cambiado radicalmente. La OMS, en sus primeras guías mundiales para el tratamiento del dolor lumbar crónico publicadas en 2023, identificó la baja actividad física como uno de los factores principales en el 90% de los casos de dolor lumbar inespecífico, y recomendó mantenerse activo, realizar ejercicio y aprender estrategias de autocuidado. El objetivo ya no es inmovilizar la espalda, sino ayudarla a recuperar el movimiento de forma gradual.
La paradoja es clara: los músculos que estabilizan la columna necesitan trabajar constantemente. Cuando pasamos la mayor parte del día sentados, pierden fuerza y resistencia, y acciones cotidianas como cargar una mochila o estar de pie varias horas se vuelven difíciles. El cuello sufre de manera similar: quienes permanecen sentados más de seis horas diarias tienen mayor riesgo de dolor cervical, riesgo que se multiplica con el uso prolongado de pantallas sin pausas activas.
El alcance del problema es enorme. La OMS estima que los 619 millones de afectados en 2020 podrían convertirse en 843 millones en 2050. En México, donde más de tres de cada cuatro adultos viven con sobrepeso u obesidad, la carga sobre la columna es mayor y el desafío más urgente.
Los fisioterapeutas modernos repiten una frase que resume todo: "La mejor postura es la siguiente". No existe una posición perfecta que proteja la espalda si se mantiene demasiado tiempo. Levantarse con frecuencia, caminar unos minutos, estirarse y cambiar de posición a lo largo del día son hábitos que la evidencia respalda. La columna no fue diseñada para la inmovilidad prolongada. Fue diseñada, exactamente, para moverse.
Cuando el dolor de espalda llega, la mente busca culpables inmediatos. La almohada que no es la correcta. El colchón gastado. Esa silla de oficina que parece diseñada para torturar. Quizá fue cargar algo pesado, o dormir en una posición incómoda. Algunos incluso sospechan del gimnasio, convencidos de que el ejercicio excesivo es el enemigo. Pero hay una posibilidad que casi nadie considera: que el verdadero problema sea exactamente lo opuesto. Que el cuerpo duela precisamente porque pasa demasiadas horas sin moverse.
Esta es la tesis que defiende el fisioterapeuta Fran Ortega, y cada vez encuentra más respaldo en la investigación científica. No porque el movimiento sea una cura mágica, sino porque el cuerpo humano fue construido para estar en movimiento. Durante décadas, cuando alguien sufría dolor lumbar, el consejo estándar era el reposo absoluto: quedarse en cama hasta que las molestias desaparecieran. Esa recomendación ha cambiado radicalmente. No por una tendencia de redes sociales ni por un nuevo método de entrenamiento de moda, sino porque la Organización Mundial de la Salud lo reconoce así en sus guías más recientes.
La OMS identificó que la baja actividad física es uno de los factores principales asociados al dolor lumbar inespecífico, el tipo más común, responsable de alrededor del 90 por ciento de todos los casos. En sus primeras guías mundiales para el tratamiento del dolor lumbar crónico, publicadas en 2023, la organización recomendó mantenerse activo, realizar programas de ejercicio y aprender estrategias de autocuidado como parte del tratamiento. El objetivo ya no es inmovilizar la espalda. Es ayudarla a recuperar el movimiento, gradualmente y según las necesidades de cada persona. Fran Ortega resume esta idea con una frase que desmorona uno de los mitos más arraigados: el dolor lumbar y cervical muchas veces no aparece porque hagamos demasiado ejercicio, sino porque hacemos muy poco.
La paradoja es interesante. Los músculos que mantienen estable la columna necesitan trabajar constantemente. Si pasamos la mayor parte del día sentados con poca actividad física, estos músculos pierden fuerza y resistencia gradualmente. Con el tiempo, acciones cotidianas como subir escaleras, cargar una mochila o simplemente estar de pie durante varias horas se vuelven pesadas porque el cuerpo tiene menos capacidad para distribuir correctamente las cargas. El ejercicio no solo mejora la condición física general; prepara la espalda para responder mejor a las exigencias del día a día. El cuello sufre de manera similar. Una revisión sistemática reciente encontró que las personas que permanecen sentadas más de seis horas diarias presentan un mayor riesgo de desarrollar dolor cervical. Ese riesgo aumenta aún más cuando el uso prolongado de computadoras y teléfonos celulares se combina con la falta de pausas para moverse.
La recomendación moderna es clara: siempre que no exista una lesión grave o una enfermedad que lo impida, mantener las actividades cotidianas dentro de lo posible y volver al movimiento de forma gradual. Caminar todos los días, fortalecer los músculos del abdomen y la espalda, mejorar la movilidad y reducir el tiempo sentado forman parte de las estrategias que mejores resultados han mostrado. No se trata de convertirse en atleta profesional de la noche a la mañana. Las recomendaciones de la OMS no hablan de levantar grandes cantidades de peso ni de pasar horas entrenando. Hablan de mantenerse activo. Para muchas personas, caminar diariamente, levantarse varias veces durante la jornada laboral, hacer pausas activas o incorporar ejercicios de fuerza adaptados puede ser suficiente para empezar a mejorar. Lo importante es romper con el sedentarismo.
El alcance del problema es global. La OMS estima que 619 millones de personas vivían con dolor lumbar en 2020, y calcula que esa cifra podría aumentar hasta 843 millones en 2050 debido al envejecimiento de la población y otros factores. El dolor lumbar continúa siendo la principal causa de discapacidad en el mundo. En México, el desafío es aún más urgente. Más de tres de cada cuatro adultos mexicanos viven con sobrepeso u obesidad, según datos de la ENSANUT: 38.3 por ciento presenta sobrepeso y 36.9 por ciento obesidad. El exceso de peso aumenta la carga sobre la columna y puede favorecer la aparición o persistencia del dolor lumbar. A eso se suma que muchas personas pasan buena parte del día sentadas frente a una computadora, conduciendo o utilizando dispositivos electrónicos.
Los fisioterapeutas repiten constantemente una frase que resume la filosofía moderna: "La mejor postura es la siguiente". No existe una posición secreta o perfecta. Incluso una postura correcta puede terminar provocando molestias si se mantiene durante demasiado tiempo. Por eso recomiendan levantarse con frecuencia, caminar unos minutos, estirarse y cambiar de posición varias veces a lo largo del día. El cuerpo tolera mucho mejor el movimiento constante que la inmovilidad prolongada. Durante años pensamos que cuidar la espalda consistía en encontrar la silla perfecta, el colchón perfecto, la postura perfecta. Hoy la evidencia apunta hacia otro lugar: la columna no espera que permanezcamos inmóviles durante ocho horas seguidas. Espera exactamente lo contrario. Caminar, agacharse, estirarse, cambiar de posición, moverse. Porque el cuerpo humano nunca fue diseñado para quedarse quieto tanto tiempo. Quizá por eso, en muchas ocasiones, la mejor forma de cuidar la espalda no consiste en descansar más, sino en volver a hacer aquello para lo que siempre estuvo hecha: moverse.
Notable Quotes
El dolor lumbar y cervical muchas veces no aparece porque hagamos demasiado ejercicio, sino porque hacemos muy poco— Fran Ortega, fisioterapeuta
La columna no espera que permanezcamos inmóviles durante ocho horas seguidas. Espera exactamente lo contrario— Recomendaciones de especialistas citadas en el artículo