El presagio de Hindenburg se activa cuando hay dispersión extrema en el mercado: acciones simultáneamente en máximos y mínimos de 52 semanas mientras el índice sube. Desde 1970, el indicador solo predijo correctamente caídas del S&P 500 en el 37% de los casos a tres meses, muy por debajo de su tasa histórica del 66%.
El 'presagio de Hindenburg' se cierne sobre Wall Street: ¿señal confiable o falsa alarma?
Una advertencia interesante, pero solo eso: una advertencia, no garantía
¿Por qué un indicador que predijo correctamente 2008 ha perdido tanta efectividad en los últimos 15 años?
Probablemente porque los mercados han cambiado. En 2008, la crisis fue sistémica y afectó a casi todo. Ahora, los mercados son más fragmentados, con sectores ganadores y perdedores coexistiendo. El presagio detecta esa dispersión, pero la dispersión no siempre significa caída inminente.
Entonces, ¿es completamente inútil?
No. Lo interesante es que funciona mejor cuando se agrupa. Un presagio aislado es casi ruido. Pero cuando ves 11 o más en tres meses, eso sí parece señalar algo real. Es como la diferencia entre una gota de lluvia y una tormenta.
¿Y qué explica esa diferencia?
Cuando los presagios se agrupan, sugieren que la tensión en el mercado es persistente, no una anomalía de un día. La dispersión extrema que se repite semana tras semana es más preocupante que una sola aparición.
El último grupo se completó en junio y el mercado subió 4,8% desde entonces. ¿Eso lo invalida?
No completamente. Una señal puede ser correcta en su diagnóstico pero equivocada en su timing. El mercado subió, pero eso no significa que la debilidad subyacente que el presagio detectó no sea real. Solo que la Reserva Federal u otros factores pueden estar sosteniéndolo artificialmente.
¿Entonces los inversores deberían ignorarlo?
Deberían tratarlo como lo que es: una pista, no una profecía. Es útil como parte de un cuadro más amplio, pero confiar únicamente en él sería ingenuo. El contexto importa más que el indicador.
Der Puls
- El presagio de Hindenburg se activó nuevamente el lunes; antes lo había hecho en mayo y junio
- Desde 1970, solo predijo correctamente caídas del S&P 500 en el 37% de los casos a tres meses
- Cuando se agrupan 11 o más presagios en tres meses, la rentabilidad promedio trimestral fue del -3,5%
- El grupo más reciente completado el 29 de junio fue seguido de una subida del S&P 500 del 4,8%
El presagio de Hindenburg se activa cuando hay dispersión extrema en el mercado: acciones simultáneamente en máximos y mínimos de 52 semanas mientras el índice sube. Desde 1970, el indicador solo predijo correctamente caídas del S&P 500 en el 37% de los casos a tres meses, muy por debajo de su tasa histórica del 66%.
El indicador técnico 'presagio de Hindenburg' se ha activado nuevamente en Wall Street, generando debate sobre su fiabilidad como señal de caída del mercado. Aunque históricamente predijo la crisis de 2008, su efectividad ha disminuido en los últimos 15 años.
En Wall Street, pocos indicadores técnicos tienen un nombre tan dramático como el "presagio de Hindenburg". Desarrollado en 1995 por el matemático Jim Miekka, este oscilador ganó fama legendaria al anticipar correctamente el colapso bursátil de 2008. Pero su reputación como profeta del mercado es más complicada de lo que sugiere su nombre apocalíptico.
Para que se active, el presagio requiere que se cumplan tres condiciones simultáneamente. La más importante es una dispersión extrema bajo la superficie del mercado: acciones cotizando simultáneamente en nuevos máximos y nuevos mínimos de 52 semanas, una contradicción que señala tensión interna. Además, el índice compuesto de la Bolsa de Nueva York debe estar en tendencia alcista. La lógica es clara: una advertencia emitida cuando las acciones ya caen llega demasiado tarde para servir de utilidad.
El presagio se activó nuevamente el lunes pasado. Antes de eso, había parpadeado en mayo y junio, según datos de SentimenTrader. En esos momentos, el mercado estadounidense mostraba una grieta profunda: mientras las acciones de semiconductores repuntaban, las de software y las grandes tecnológicas se desplomaban. Era el tipo de divergencia que el presagio está diseñado para detectar.
Pero aquí es donde la historia se complica. Tom McClellan, editor del McClellan Market Report, advierte contra la interpretación automática de estas señales como razón para vender. "Es una advertencia muy interesante", dice. "Pero es solo eso: una advertencia. No es garantía de problemas, sobre todo si la Reserva Federal está aplicando flexibilización cuantitativa para disimular cualquier problema". Un análisis de Dow Jones Market Data que incorpora datos desde 1970 revela por qué su escepticismo tiene peso. En los tres meses posteriores a un presagio de Hindenburg, la rentabilidad promedio fue del -2%, comparada con una media móvil del 2,2% para cualquier período de tres meses. A un año, la rentabilidad tras el presagio fue del 7,4%, por debajo de la media del 9,1%. Estos números sugieren una ventaja, pero no es abrumadora.
Lo más preocupante es la tendencia a largo plazo. En los últimos 15 años, la efectividad del indicador ha disminuido notablemente. Desde 1970, el S&P 500 cerró a la baja tres meses después de un presagio solo en el 37% de los casos, muy por debajo del 66% que se esperaría si el indicador fuera realmente confiable. A más largo plazo, la tasa de acierto cae al 25%, aproximadamente igual a la media móvil. En otras palabras, lanzar una moneda al aire podría ser casi tan efectivo.
Sin embargo, existe una excepción importante. Cuando los presagios se agrupan, cuando aparecen 11 o más en un período de tres meses, su poder predictivo aumenta significativamente. Jason Goepfert, un veterano analista técnico, ha documentado que en estos casos la rentabilidad trimestral promedio fue del -3,5%, muy por debajo de cualquier período aleatorio de tres meses. En un año, la rentabilidad tras una acumulación fue del 2,6%, más de seis puntos porcentuales por debajo de la media. "Una señal aislada no es tan reveladora", explica Goepfert, "pero cuando se producen de forma constante durante semanas o meses, la tasa de falsos positivos tiende a disminuir".
El grupo más reciente de presagios agrupados se completó el 29 de junio. Desde entonces, el S&P 500 ha subido un 4,8%. El anterior grupo similar se activó el 14 de septiembre de 2018, y en ese caso sí fue seguido de rentabilidades negativas en los períodos de tres y seis meses posteriores. Pero incluso esta aparente validación viene con una advertura: no existe una única fuente oficial para los datos de amplitud del mercado utilizados para rastrear el presagio, lo que significa que diferentes analistas pueden llegar a conclusiones diferentes sobre si se activó o no en un día determinado.
Con las acciones cerca de máximos históricos, los inversores tienen otras preocupaciones más inmediatas. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la tensión geopolítica con Irán, y el calendario del mercado pesan en las mentes. Históricamente, septiembre es el mes más débil para el S&P 500 en el año natural, aunque en los últimos años ha logrado cerrar al alza a pesar de algunos tropiezos. El presagio de Hindenburg sigue siendo una herramienta interesante, pero su verdadero valor parece residir no en las señales individuales, sino en los patrones de acumulación que revelan una debilidad más profunda y sostenida.
Bemerkenswerte Zitate
Es una advertencia muy interesante. Pero es solo eso: una advertencia. No es garantía de problemas, sobre todo si la Reserva Federal está aplicando flexibilización cuantitativa para disimular cualquier problema— Tom McClellan, editor del McClellan Market Report
Una señal aislada no es tan reveladora, pero cuando se producen de forma constante durante semanas o meses, la tasa de falsos positivos tiende a disminuir— Jason Goepfert, analista técnico