El Banco Central Europeo advierte que una corrección en el sector tecnológico estadounidense no requiere irracionalidad para ocurrir: puede surgir incluso cuando las valoraciones parecen justificadas. Con 440.000 millones de euros de ciudadanos europeos expuestos a las grandes tecnológicas de Wall Street, la institución recuerda que la historia de las revoluciones tecnológicas —del ferrocarril a las puntocom— está sembrada de caídas que siguieron a auges genuinos. La pregunta no es si la inteligencia artificial transformará la economía, sino si esa transformación misma, al volverse sistémica,