Cuando el petróleo Brent superó los 100 dólares por barril, no solo cruzó un umbral psicológico: deshizo en días el trabajo de meses del Banco Central Europeo. Las tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico, los ataques hutíes sobre rutas marítimas vitales y los límites de capacidad de las refinerías estadounidenses han convergido para recordarnos que la estabilidad de precios no se construye solo con modelos econométricos. El BCE, que proyectaba una inflación del 2% para 2027, se enfrenta ahora a la posibilidad de endurecer su política monetaria más allá de lo que los mercados —y los ciudadan